La playa de los cristales
Jueves, 14 Septiembre 2006
Ocurrió hace varias décadas, a una pequeña playa de la costa asturiana, que solía ser usada como vertedero. Aquella era otra época y se tenía otro respeto -menos, si cabe, que ahora- al entorno natural. Pero el mar y el tiempo se fueron encargando de modelar esos vertidos -muchos de ellos botellas de vidrio- hasta convertir la playa, esa pequeña cala encerrada entre las rocas, en una brillante alfombra de cristalitos de colores.

Estuvimos este verano en la playa de los cristales. Caía la tarde y el sol traía una luz anaranjada que contrastaba en el suelo con el verde de los cristales. Y olía muchísimo a mar.

Cuando llegamos la playa estaba desierta. El hallazgo de los cristales fue como un regalo. Aquel lugar escondido guardaba un tesoro inmenso, de extensión casi inabarcable. Fue inevitable empezar a recoger los cristales. ¿Cómo abandonar allí tanta riqueza? Nos pusimos los seis manos a la obra, cada cual por su lado, mostrándonos de cuando en cuando con orgullo nuestras mejores piezas: grandes, pequeñas, verdes, azules, naranjas…

Qué fantástico descubrimiento. Me senté a mirar el mar. Podía verlo, oírlo y olerlo. Pensé en su poder, en su magnífica presencia. Al fin y al cabo aquella playa era sólo un mínimo margen en aquel mundo infinito, capaz de regalar pequeñas maravillas. Pensé en mi vida cotidiana, y supe que cuando volviera a ella iba a recordar aquel momento. Jorge caminaba por la rocas; Julio fumaba sentado a mi lado. Las chicas continuaban recolectando cristalinas. Hice algunas fotos.
Estaba anocheciendo, pero aún tardamos un rato en irnos. Al fin dejamos la playa de los cristales con los los bolsillos repletos de piedritas brillantes y la sensación de haber estado en un lugar casi inexistente.
Dedico este post a mis primos Julio y Jorge, que nos llevaron a la playa de los cristales



Hay veces que los desechos se convierten en tesoros…
Un entrañable abrazo
Hannah
15 Septiembre 2006 a las 4:04 usandoMuy entrañable
16 Septiembre 2006 a las 12:13 usandoy sorprendente
16 Septiembre 2006 a las 12:15 usandoMe gustan las playas del norte, tienen un aire meláncolico y ensoñador. Y es curioso esto de los cristales, claro que con el golpeteo de las olas era de lógica. Hermoso paisaje de la negligencia humana, al menos. Se os ve muy guapos y relajados.
16 Septiembre 2006 a las 13:57 usandoPrecioso lo que cuentas y cómo lo cuentas, me has llevado con tus palabras a ese lugar, a ese momento, a lo que sentías. Qué bien lo transmites, Carlos.
16 Septiembre 2006 a las 16:59 usandoPor desgracia, me he perdido todas las playas del norte. Menos mal que gracias a personas como tú, puedo conocerlas un poco. Esta, desde luego, es una playa muy curiosa, y yo también me llevaría varios de esos cristalillos…
16 Septiembre 2006 a las 18:36 usandoSaludos, amigo. Me alegro de tu vuelta.
Los momentos cargados de energía tan bella como la que nos has transmitido, solo pueden llevarnos a regocijarnos con la maravilla de planeta en el que vivimos, y que a veces cuidamos tan poco.
18 Septiembre 2006 a las 0:08 usandoDisfrutar con las cosas pequeñas, en apariencia sencillas, habla de la grandeza del corazón.
Besos Carlos y sigue transmitiendo tus experiencias viajeras que yo las seguire paso a paso.
Si que es bonita la idea: las botellas abandonadas después de permitir mil borracheras, compartidas tal vez por amantes… superficialidad rota y transformada en tesoro… líquido aprisionado que, al salir y unirse al mar, retorna para transformar a su carcelero en joya inofensiva.
18 Septiembre 2006 a las 23:33 usandoSalud!
Con referencia a lo de África, hace poco vi la película El jardinero fiel, y me acordé de tu reseña, en la que hablas que es sobre todo una bofetada de su población lo que presenta la película. Me gusto tanto que aún la estoy digiriendo. Un magnífico trabajo y sus actores están impecables. No veo yo a muchas relucientes estrellas de Holliwood se metieran de lleno en el corazón de África.
19 Septiembre 2006 a las 15:02 usandoSoy asturiano y me siento encantado del comentario de nuestars playas, pero os agradeceria que las respetasis, porque sino otras personas no podran ver dichas piedras
29 Abril 2007 a las 12:15 usandoCoincido con mi paisano. Las playas asturianas todavía se conservan, menos unas cuentas que están masificadas, virgenes. No obstante, llevarse en el bolsillo esas piedras es como llevarse a casa la lava de los volcanes de Lanzarote. Si desaparecen, desaparece también la magia. Gracias
31 Julio 2007 a las 13:09 usandoq lindo, me gustaria algun dia conocerlo

13 Agosto 2007 a las 1:42 usandoSaludines