Entradas de Septiembre de 2006

Ando despistado de este blog, con historias del verano que ya terminó pendientes. Será que prefiero pensar en agosto que en octubre.

Oporto. Avenida dos Aliados.

Cuando uno utiliza un GPS para llegar a los sitios y le pide al cacharrito que le lleve al centro de una ciudad, espera encontrar allí lo más bonito, turístico, interesante, etc. de la misma. Pero mi GPS nos engañó. Habíamos cogido sitio en un camping de Oporto a media tarde y dedicamos las últimas horas de luz a ver lo que los satélites nos indicaron como el centro. Grandes avenidas, edificios monumentales, pero nos pareció una ciudad sin personalidad. Se intuía que algunas calles de aspecto más viejo podían bajar hacia el río y ofrecer un ambiente más sabroso… pero se hizo tarde y volvimos al camping.

Oporto. Claustro de la catedral.

Eso hizo la visita del día siguiente mucho más sorpresiva. Era una mañana muy luminosa, calurosa y húmeda. Estuvimos visitando la estación, con sus renombrados azulejos, y la catedral, toda de granito y con ese aspecto de fortaleza típico de algunas iglesias románicas portuguesas.

Desde la catedral vimos el río Duero y decidimos bajar. ¿Por dónde? Pues no encontramos calles para hacerlo, realmente. El desnivel era tan grande que fueron callejones de escaleras lo que nos condujo a la orilla: las Escadas do Barredo. Nos vimos encerrados en un mundo de pasadizos estrechos entre viviendas antiquísimas de colores ocres y tejados rojos. Eran callejones empinados sólo aptos para peatones, una laberíntica escalera hacia el río, que se suponía al final. Las macetas y ropa tendida daban colorido al emocionante paseo.

Oporto. Escadas do Barredo.

Pasamos bajo un túnel y de pronto volvió la luz. Ahí mismo estaba el río. La ribera era una fachada corrida de casas antiguas de colores con unos porches de granito. Y el agua muy azul con barquitos navegando. Fue de esos lugares casi únicos que se descubren de vez en cuando, en los que miras a tu alrededor y todo lo que ves es bonito.

Oporto. Riberal del río Duero.

Así que esta vez sí habíamos descubierto la esencia de Oporto. Hacía calor y teníamos que irnos. Volvimos a la parte alta por otras calles más anchas, menos empinadas, pero igualmente pintorescas. Nos quedamos con ganas de más. Otro día.

Balls 5
Balls 5, foto de luca.roscini

Allá va una nueva entrega de 5 webs que me han gustado últimamente:

  1. http://ferryhalim.com/orisinal/ Orisinal es una colección de juegos flash sencillos, divertidos y muy originales. Pequeñas obras de arte (gracias, Juan).
  2. http://www.opentrad.org/demo/ OpenTrad: traductor online de textos y sitios web entre castellano, catalán gallego y euskera.
  3. http://nireblog.com/es NireBlog.com es un sitio en el que crear y hospedar fácilmente un blog. Hay muchos diseños disponibles y te creas un blog de forma inmediata.
  4. http://www.skyscraperpage.com/diagrams/ Buscador y visualizador de rascacielos y otros edificios singulares de muchas ciudades del mundo. Muy interesante.
  5. http://www.joves.org/rod.html Juegos del Mundo. Juegos de los 5 continentes explicados con detalle. Una magnífica forma de conocer las tradiciones de muchos lugares del Planeta.

Fuentes de algunos enlaces: microsiervos, genbeta, …hmmm…, educared.

Aunque pueda parecerlo, éste no es un post sobre la llegada de inmigrantes a las Islas Canarias. Estuve visitándolas el mes pasado y no vi llegar ningún cayuco abarrotado. Pero me enamoré de Gran Canaria.

Gran Canaria
Gran Canaria

Pasé con Meli 10 días en Las Palmas, en casa de nuestro amigo Javi. Hicimos una excursión de un par de días a Tenerife, donde subimos al Teide y nos encantó La Laguna.

Las Palmas, la capital de Gran Canaria, es una ciudad grande, dividida en barrios muy diversos y asomada al mar por todas partes. Me gustó mucho el barrio de Triana, de aspecto distinguido y decadente, convertido en la zona comercial más lujosa de la ciudad. Invitaba a paseos por sus calles, entre la multitud bulliciosa y las casas de elegante arquitectura. Descubrimos que las islas tienen fauna y flora muy peculiares, con ejemplares como el drago y -el que más nos gustó- el flamboyano, que es una especie de acacia con vistosas flores rojas.

Gabinete Literario
Gabinete Literario. Las Plamas de Gran Canaria.

Pero varios de nuestros días en Gran Canaria, los que más disfruté, los pasamos recorriendo la isla en coches de alquiler. Llevábamos un mapa con el que planificar la ruta, y coger cualquier carretera convertía la isla en un escenario como de juguete. Su tamaño reducido (unos 50 km de diámetro) la hace manejable. Llegas muy pronto a sentir que la abarcas, a hacerla un poco tuya.

Y no es que sea monótona, precisamente. Gran Canaria está llena de sorpresas. A escasos quilómetros de una playa de dunas abarrotada de turistas puedes encontrar aldeas recónditas perdidas en la montaña. Las carreteras son estrechas, empinadísimas y llenas de curvas. Casi sin darte cuenta apareces a 1500 metros de altura, tan pronto en terrenos lunares como en frondosas laurisilvas. La vegetación, el paisaje, las vistas, incluso el clima: todo es asombroso.

Roque Nublo
El Roque Nublo. Gran Canaria.

En los pueblos destacaban detalles como los típicos balcones de madera y la arquitectura de tipo colonial, que recordaba a la de Hispanoamérica. De hecho, el hablar de la gente también suena muy cubano. Y agradable. Ciertamente los canarios nos parecieron amables y atentos. Al menos con nosotros, los turistas.

Santa María de Guía
Santa María de Guía. Gran Canaria.

Y tal vez esta isla no sea la más bonita del mundo, pero sin duda es un lugar interesante, muy sorprendente y bastante entrañable.

He subido algunas fotos a Flickr, que se pueden ver siguiendo este enlace.

Ocurrió hace varias décadas, a una pequeña playa de la costa asturiana, que solía ser usada como vertedero. Aquella era otra época y se tenía otro respeto -menos, si cabe, que ahora- al entorno natural. Pero el mar y el tiempo se fueron encargando de modelar esos vertidos -muchos de ellos botellas de vidrio- hasta convertir la playa, esa pequeña cala encerrada entre las rocas, en una brillante alfombra de cristalitos de colores.

La playa de los cristales

Estuvimos este verano en la playa de los cristales. Caía la tarde y el sol traía una luz anaranjada que contrastaba en el suelo con el verde de los cristales. Y olía muchísimo a mar.

Playa de los cristales

Cuando llegamos la playa estaba desierta. El hallazgo de los cristales fue como un regalo. Aquel lugar escondido guardaba un tesoro inmenso, de extensión casi inabarcable. Fue inevitable empezar a recoger los cristales. ¿Cómo abandonar allí tanta riqueza? Nos pusimos los seis manos a la obra, cada cual por su lado, mostrándonos de cuando en cuando con orgullo nuestras mejores piezas: grandes, pequeñas, verdes, azules, naranjas…

Playa de los cristales

Qué fantástico descubrimiento. Me senté a mirar el mar. Podía verlo, oírlo y olerlo. Pensé en su poder, en su magnífica presencia. Al fin y al cabo aquella playa era sólo un mínimo margen en aquel mundo infinito, capaz de regalar pequeñas maravillas. Pensé en mi vida cotidiana, y supe que cuando volviera a ella iba a recordar aquel momento. Jorge caminaba por la rocas; Julio fumaba sentado a mi lado. Las chicas continuaban recolectando cristalinas. Hice algunas fotos.

Estaba anocheciendo, pero aún tardamos un rato en irnos. Al fin dejamos la playa de los cristales con los los bolsillos repletos de piedritas brillantes y la sensación de haber estado en un lugar casi inexistente.

Dedico este post a mis primos Julio y Jorge, que nos llevaron a la playa de los cristales

Bueno, pues parece que por fin me he decidido a coger el plumero para desempolvar y quitar un poco las telarañas a este hormiguero. Las últimas semanas me han servido para viajar un poco, hacer algunas cosas nuevas y, sobre todo, desconectar totalmente de muchas rutinas, incluido este blog. Ahora vuelvo con nuevos ánimos y unas cuantas historias que contar… espero encontrar algo de tiempo e inspiración para poder ir haciéndolo. También me toca ya reanudar las visitas a otros blogs amigos o cercanos. Poco a poco.

Banner de La Luna Rosa

Una de las malas sorpresas que me encontré al volver a casa fue que el libro de visitas de La Luna Rosa, mi web sobre el músico Nick Drake, estaba infestado de spam. Y lo que es peor, decenas de mensajes publicitarios llenos de enlaces seguían llegando a diaro sin que encontrara forma de impedirlo.

Finalmente la solución drástica fue eliminar el libro de visitas e instalar uno nuevo con un sistema de gestión más potente y preparado para defenderse de ataques de spam (Viper Guestbook X1). Ahora mismo sólo contiene mi primer mensaje de bienvenida, lo que significa que de momento está libre de ataques.

Los anteriores mensajes, los de los dos libros de visita que la web había tenido hasta ahora, están recogidos en archivos PDF: aquí el primero (enero 2002 – mayo 2005) y aquí el segundo (junio 2005 – agosto 2006).

Por cierto, La Luna Rosa vivió un pequeño momento de gloria el pasado 26 de agosto, cuando en el programa Músicas Posibles de Radio3 de RNE dedicó su emisión a Nick Drake y Lara López, su presentadora, leyó algunos de mis textos y traducciones.

Ah, y por supuesto se puede firmar en el libro de visitas:

http://lalunarosa.com/visitas