En estos días de vacaciones, con más playa que ordenador, he recordado una anécdota que ocurrió hace como un año. Creo que es más graciosa que cualquier chiste que me hayan contado, pero además tiene el aliciente de que ocurrió de verdad. Se puede uno reir de muchas cosas, pero la inocencia de un niño de 7 años es una de las más graciosas que he conocido… Y produce risas sanas.

Caminaba David con su madre por las dunas junto a la playa, ya de vuelta hacia el coche. Entonces encontró algo en el suelo que le llamó la atención. Era un viejo condón usado cubierto de hormigas. Le entró curiosidad y le preguntó a su mamá qué era aquello. Ella le explicó que era algo que se pone un hombre cuando está con una mujer y no quieren que ella se quede embarazada.

DAVID: ¿Y dónde se lo pone?
MAMÁ: Pues en el pito.
DAVID: Venga, Mami, de verdad: ¿dónde se lo pone?