Nunca habÃa ido al ballet…
Lunes, 26 Junio 2006
…hasta el sábado pasado. Fue por la noche, en los fantásticos Jardines del Generalife granadinos, con motivo del Festival Internacional de Música y Danza. Bueno, ballet, ballet no era. Era danza moderna; concretamente la compañÃa de Paul Taylor, un neoyorquino. Y como a mi edad hacer cosas por primera vez empieza a ser ya algo más bien excepcional, me entran ganas de contar un poco mis impresiones de profano en la materia.

Nada más llegar ya me di cuenta de que todo el mundo (excepto yo) iba vestido con sus mejores galas. Debà haberlo imaginado, a juzgar porque Meli, mi acompañante, también se habÃa puesto cual pincel. El aroma de los perfumes caros nos acompañó mientras caminábamos hacia nuestro asiento, junto con las quejas esporádicas de algunas señoras a las que los afilados tacones les dificultaban caminar por tan accidentados senderos.
El público era más bien pureta, la verdad. En fin, que lejos del de conciertos de multitudes sudorosas, el ambiente que se respiraba era más bien parecido al de una boda fina. El entorno, increÃble. Una lástima que estuviera anocheciendo. Al fondo, allá abajo, las luces de Granada.
No sabrÃa decir si los bailarines y bailarinas lo hicieron bien. Eran complejas coreografÃas acompañadas por música adaptada de compositores clásicos, como Strauss y Bach. Se movÃan ocupando todo el escenario, a veces en grupos (de hasta 16) y otras veces solos o en parejas. ParecÃan expresarlo todo con sus movimientos, siempre delicados y armoniosos. ParecÃan dibujar la música con sus brazos y piernas. Una de las coreografÃas me resultó muy original, casi divertida, sorprendente. A falta de referencias más interesantes, me recordaban a aquellos capÃtulos de la serie Fama de mi infancia, y también a Billy Elliot, el niño que querÃa ser bailarÃn.
Pensé en el lenguaje universal que es la música. Pensé en el mestizaje cultural y de épocas: jóvenes norteamericanos del siglos XXI, bailando en unos jardines medievales de origen andalusà la música de un alemán del siglo XVIII.
El vestuario de los bailarines y bailarinas era de un tal Santo Loquasto, colaborador en más de 18 pelÃculas de Woody Allen. Ellos y ellas vestÃan igual. Pensé en el dimorfismo sexual, y recordé esa teorÃa según la cual el grado de diferencia de tamaños entre machos y hembras es un indicador de la poligamia en los primates superiores. Aquellos muchachos eran mucho más grandes que las chicas, lo que indicarÃa una tendencia humana a formar harenes…
Eso fue en un rato que se me fue la olla. Luego aplaudÃ, aplaudà mucho. Y fuimos a un pub en el que sonaban Police y ponÃan un video de Bon Jovi. Y allà comentamos nuestra “primera vez”.
Categoría: Arte , Música , Personal Tags: ballet, danza, granada, concierto

Me alegro de que disfrutaras de tu pérdida de virginidad balletiana; jo, Billy Elliot al ritmo de t-rex era un puntazo, jeje
27 Junio 2006 a las 7:55 usandoPara mà es una gran satisfacción comprobar que fue grata la experiencia de este fin de semana. Bravo, Bravo!!!!!!
27 Junio 2006 a las 9:41 usandoNo sé cuando fue mi primera vez en Ballet, pero pienso que todas las “primera veces” en cosas tan omportantes debieran ser a edades en las que pudiéramos dar debida cuenta del “impacto” no sólo desde las neuronas, sino también desde el corazón. ¡Felicidades!
Un abrazo
Hannah
27 Junio 2006 a las 10:22 usandoCreo que te gusto entonces, ¿cierto?, de vez en vez es agradable darle de comer al espiritu.
Saludos
El Enigma
27 Junio 2006 a las 13:15 usandoNox atra cava circumvolat umbra
Pues… me alegro que me miraras con tan buenos ojos, pero llevaba lo mismo que dos tardes antes para una reunión sobre las colonias de verano en el colegio de mis hijos, o el dÃa del acto cultural Fernando Belmonte, lo mismo que me pondré una tarde de estas para ir de tapitas a la Chana… lo que llevaba de diferente era un pareo que me gusta en verano utilizar como chal, también lo llevo a la playa. Recordaba (por otras circunstancias, cerquita está el cementerio) que por la noche allà refresca. Lo que sà está claro es que teniendo en cuenta tu edad y tu forma de vestir tan “sui generis” cada vez frecuentarás más sitios de puretas que visten diferente a como tú lo haces, hormigo.
27 Junio 2006 a las 14:08 usando………………..
En cuanto a mi primera vez en esta experiencia, disfruté tanto de la música, del entorno, de la compañÃa, de la coreografÃa, de todo lo que me trasmitieron que da lugar para un post que seguramente no escribiré, pero que puede ser lo que hacÃa que se me viera como un pincel dispuesto a sumergirse en una paleta de colores y casi bailar dibujando como ellos.
El acto final me llamó poderosamente la atención, frente al primero tan sensual y casi erótico, porque hubo un momento que por su forma de vestir (todos iguales con mayas negras a diferencia del primero de colores diferentes, ellas con faldas) y por los movimientos no podÃa distinguir los hombres de las mujeres, todos se volvieron personas unidas en un mismo sentimiento que a mà me parecÃa cercano al dolor. Y es que en los sentimientos puros (dolor, fracaso, pérdida, amor, alegrÃa, felicidad) todos somos iguales sin ninguna distinción.
Gracias por el enlace, acompañante.
Vaya mezcla cultural! rica rica. Và en las noticias de Cuatro como resaltaban los festivales culturales de Granada que están mostrando, me dio tal envidia. Y vosotros también con vuestra visita. El ballet es un arte que auna, como dices, muchas cosas, música, expresión en movimiento, equilibrio, rectitud (especialmente por la vida tan austera que hay que llevar y de terribles ensayos). En fin una gozada disfrutar de eso, y vestirse de gala esta bien por una vez, tiene su encanto para variar.
27 Junio 2006 a las 14:44 usandoYo he ido varias veces de peque y he vuelto a ir aquÃ, a mi me gusta la verdad. Es mágico verlo, ver ese dominio del cuerpo, ese equilibrio, movimientos, saltos… increible.
28 Junio 2006 a las 11:44 usando