Soy un inmigrante digital
Miércoles, 7 de Junio de 2006
He estado pensando un poco, durante estos últimos días, en la videoconferencia (mediante Skype) de Jordi Adell a la que asistí el viernes pasado, dentro de las Jornadas hispano-lusas de las que hablé en el post anterior.

En la primera parte de su conferencia, Jordi Adell habló sobre la evolución de Internet, centrándose especialmente en su última fase, la Web 2.0, y en su uso de la inteligencia colectiva mediante novedosas herramientas. No me aportó grandes novedades, realmente.
Lo interesante vino después, cuando Adell citó a Marc Prensky y su idea de los nativos digitales frente a los inmigrantes digitales. Inmigrantes digitales somos quienes utilizamos la tecnología, convivimos con ella, disfrutamos de ella y trabajamos con ella, pero nacimos y crecimos sin ella. Frente a nosotros están nuestros alumnos, los más jóvenes, que sólo han conocido esta sociedad altamente “digitalizada”. Ellos y ellas son los nativos digitales.
¿Usamos la tecnología, nosotros y ellos, de la misma forma? Ciertamente no. Nosotros preferimos el e-mail, ellos usan la mensajería instantánea. Nosotros leemos el libro, ellos ven la película. Nosotros hacemos sólo una cosa cada vez, ellos son multitarea (deberes+tele+ipod), aunque se concentren menos en cada una de ellas. Para ellos el texto ilustra a la imagen y no al revés.
Hace unos días publiqué una crítica feroz contra el Messenger; ahora sé que era la crítica de un inmigrante digital, incomprendido en este mundo al que me creía adaptado. No es que considere que me equivoqué, más bien reconozco que pretenezco a ese mundo en decadencia para el que el Messenger es una absoluta estupidez.
Y como he leído en este interesante artículo, a los docentes se nos plantea un dilema: o los inmigrantes digitales aprendemos a enseñar distinto, o los nativos digitales deberán retrotraer sus capacidades cognitivas e intelectuales a la que predominaba dos décadas o más atrás. ¿Es para tanto? Tal vez todavía no, pero es una hipótesis cada vez más plausible.
¿Tiene sentido aprender el orden alfabético de los diccionarios cuando Google te va a encontrar lo que necesites con sólo introducir una palabra en un cuadro de texto? ¿Tiene sentido escribir correctamente esa palabra si el propio Google te va a sugerir la forma correcta cuando te equivoques? Parece universalmente reconocido que todo el mundo tiene que saberse las tablas de multiplicar. ¿Pero es necesario realmente, cuando tenemos a mano una máquina que nos va a hacer cualquier cálculo de forma rapidísima y eficaz?
A menudo oigo decir que con los ordenadores los niños leen menos y apenas escriben. Soy la primera persona a la que le pasa, y eso que sólo soy un vulgar inmigrante digital. ¿Será cierto que leer es cosa del pasado, que el futuro son la imagen y el sonido y que jugar será la única forma aceptada para aprender?
Son ideas que creía poder de abarcar como ser tecnológico. Ahora que me reconozco como un mero inmigrante, dudo si seré capaz de hacerlo. Pensaré en ello, aunque no pueda hacer otra cosa al mismo tiempo. Gracias, Jordi.
13 Comentarios :-) Post visto 5264 veces


“Para ellos el texto ilustra a la imagen y no al revés.” Muy bueno, sí señor.
¡¡Qué fuerte!!
, ….
En mi casa convivimos dos nativos con dos inmigrantes, en mi cole 400 nativos con 28 inmigrantes, aunque algunos aún no han desembarcado
Pensando en lo que tenemos creo que es más fácil pensar en cómo lo haremos, la conviencia es difícil sobre todo porque los “inmigrantes” tendremos que adaptarnos a los nativos, ya que de ellos es el mundo y nosotros los que llegamos de fuera; los que debemos adaptar nuestra cultura y nuestras formas para que la convivencia sea constructiva.
Un problema: los inmigrantes somos los que tenemos que “enseñar” a los nativos ¿cómo?
¡¡¡Qué lio, será que como bien dices soy inmigrante y no soy capaz de hacer varias cosas a la vez!! (¿tengo la ventaja de ser “inmigranta”, que somos más hábiles para hacer cinco o seis cosas a la vez ….?)
Felicidades por tu participación en las jornadas, seguro que lo hiciste muy bien
Que buen artículo! si tu eres inmigrante yo soy una mera turista digital. La verdad es que parece evidente que siempre hay unos puentes enormes entre generaciones. Por los cambios que vive la sociedad cada 50 o 60 o 70 años, siempre habrá esa diferencia de mundos. Creo que los nativos digitales tienen otra forma de aprender, que es adaptación al medio, y que les servirá para su futuro. Tal vez nuestro aprendizaje sea más emocional y profundo, pero yo al menos ya me considero analfabeta en el gran mundo tecnológico autidovisual.
Saludos
Ahora si que estamos bien, yo soy el que vende los pañuelos en el semáforo y Carlos es el “Eto’o” de la blogosfera. Todos inmigrantes pero…
Si dejamos que lo digital nos resuelva y organice nuestras vidas, ¿a qué las vamos a dedicar?
Si nuestras capacidades de seres humanos (???) las asumen estos aparatos ¿Hacia dónde evolucionamos? ¿Qué pasará con “El pulgar del panda”?
Dices que en un futuro no hará falta aprenderse las tablas de multiplicar o cómo buscar en un diccionario…
Yo, como nativo, espero que no pase tal cosa. Porque, a ver, las tecnologías de la información se hacen para expandir el conocimiento, luego enconces, si cada vez nos exigimos menos por tener tecnologias que nos hagan el trabajo de conocer, las TIC son completamente absurdas y carecen de sentido, puesto que nos lleva a contradecir sus intenciones originales.
Pues yo no creo que sea para tanto: también habrá maestros algún día, y no muy lejano, que pertenezcan a estas generaciones y se acabó la distancia que los separa. Por otra parte la tabla de multiplicar y el abecedario siempre hará falta saberlos aunque no sea para contextos escolares. Y, por cierto, hará falta preservar y transmitir la cultura y el saber de la humanidad hasta la fecha si no se quiere volver a la prehistoria, una prehistoria tecnológica pero burra, y volver a cometer los errores de nuestros antepasados. La educación por definición ha de ser “conservadora”, al menos en parte.
Intersante, Carlos.
Yo, que soy una gran defensora de las tablas de multiplicar y las reglas de ortografía, veo que mis hijos, sobre todo el pequeño, nacido en plena era tecnológica, van por otros derroteros. La verdad es que leyendo este artículo me he acordado de ellos. Es verdad, les ocurre, es así. Nos guste o no.
Yo creo que aún estoy en la patera, o incluso en el cayuco. Cuando aprendí a “utilizar” el PC, mi trabajo, al menos parte de él, resultó enseguida más cómodo, más rápido y mejor organizado. Me servía y me sirvo del “invento”; lo peor va a ser cuando él se apodere de los nativos y éstos se conviertan en dependientes. Espero que alguien lo impida.
Por supuesto estoy con tesalonikos. Hormigo, tienes una bella cita de Ghandi en la ficha personal de tu bitácora. ¿Es de un libro o estaba colgada por ahí enla red? Nos guste o no la literatura llega poco y mal a internet. Puedo leerme el Quijote en mi ordenador, pero no me puedo leer las últimas novedades de mis autores preferidos. Utilizo el DVD, pero si puedo me voy al cine(estoy harto de ver películas en malas condiciones). Lo mismo pasa con la literatura: ahora mismo el mercado del libro impreso, aunque elitista económicamente, está mucho más vivo que el del libro digital. Seré un romántico o un capullo, pero me gusta abrir un libro viejo(siempre lo huelo antes de leerlo)y todavía pongo mis discos de vinilo de vez en cuando. Pienso que está sociedad nuestra tira las cosas a la basura con demasiada rapidez.
Tiene sentido aprender el orden alfabético de los diccionarios cuando Google te va a encontrar lo que necesites con sólo introducir una palabra en un cuadro de texto? ¿Tiene sentido escribir correctamente esa palabra si el propio Google te va a sugerir la forma correcta cuando te equivoques? Parece universalmente reconocido que todo el mundo tiene que saberse las tablas de multiplicar. ¿Pero es necesario realmente, cuando tenemos a mano una máquina que nos va a hacer cualquier cálculo de forma rapidísima y eficaz?
¿y qué pasará si el día antes de entregar un trabajo se te estropea el ordenador?, ¿y si tienes que preparar una conferencia de prensa y se va la luz el dia antes?
Las nuevas tecnologías son un poderoso aliado, nadie lo duda, pero no dejemos que nuestra herramienta más potente se oxide y deje de funcionar. No pasa nada por aprenderse las reglas de ortografía, ni las tablas de multiplicar, al contrario, tendremos algún recurso disponible sin necesidad de enchufarlo a la pared
¡¡EJERCITA TU CEREBRO!!
[...] Asistimos a varias mesas redondas. Me encantaron, otra vez, los diez minutos de Jordi Adell. Y hubo ideas que merecen reflexiones que tal vez tengan reflejo en breve en mi hormiguero… [...]
El mundo cambia sin que podamos hacer nada por ello, el mundo depende cada vez más de las Nuevas Tecnologías, eso es inevitable; lo que sí podemos y debemos evitar (en esto estoy totalmente de acuerdo con Álvaro Toscano)es el atrofiamiento mental por desuso. Los avances tecnológicos pueden y de hecho nos facilitan muchas cosas pero lo que es imperdonable es que, con el tiempo, podamos llegar a depender de los propios avances. Sería de locos pensar que la humanidad pudiera llegar a depender exclusivamente de “máquinas”, porque, al fin y al cabo son eso, máquinas. EStoy a favor de los avances científicos y tecnológicos, como digo es algo inevitable y, de hecho, dependemos ya de algunos de ellos; pero no a cualquier precio, no al precio de prescindir de la “máquina” más perfecta que existe y que ninguna otra invención, por muchos años que pasen, podrá ni siquiera igualar: el cerebro humano. Así que señores y señoras, utilicémoslo, por el bien de la humanidad.
[...] Inmigrante Digital [...]