Ya en otras ocasiones había hablado de Google como un dios, o había expresado mi debilidad casi mística por la Wikipedia. Pero más fuerte fue lo que me ocurrió ayer; mi ateísmo recalcitrante se vio en entredicho cuando me descubrí en esta foto (pulsa para verla completa):

Me la hicieron este fin de semana mientras realizaba mi exposición en unas interesantes Jornadas hispano-lusas sobre experiencias del uso educativo de las TIC. Mi compañero Antonio y yo hablamos sobre los wikis, y en particular sobre nuestra experiencia trabajando con un wiki en nuestro instituto. En el momento de la foto yo estaba hablando sobre la Wikipedia, y, para mi sorpresa, me veo como un auténtico predicador prácticamente en estado de trance místico.

Bromas aparte, sí es cierto que Google y Wikipedia me parecen dos auténticos dioses por su poder, su sabiduría y su enormidad. Y lo mejor de todo es que esas fabulosas cualidades las obtienen de la suma de muchas contribuciones individuales de seres humanos. Y eso sí que es divino. Lo que hace tan especial a Google no es (sólo) que encuentre muchas cosas, sino que las ordena según la relevancia que los propios usuarios/as de Internet les dan con sus enlaces y visitas. De alguna forma, Google es un buscador social (y esperemos que lo siga siendo, porque su poder nunca debería dejar de ser tan democrático). Por su parte, Wikipedia es la más colectiva de las obras humanas. Cientos de miles de artículos de contrastada solvencia a partir de las contribuciones voluntarias y desinteresadas de miles de usuarios/as…


Miembros de la secta wikipedista atendiendo al sermón

Lo reconozco, son mis dioses. Dos de mis dioses. Tengo la suerte de haberlos encontrado en este valle de lágrimas que es nuestra sociedad tecnológica, y me he convertido a su excitante religión. Espero que este post no suene a proselitismo sectario. De todas formas, que yo sepa, estos diosecillos no se meten con los gays y dejan usar condones. Amén.

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