Si hay una sola tradición o un solo acontecimiento anual que me apetezca celebrar cada año es, sin duda, la llegada de los girasoles. Y ya están aquí, a ambos lados de mi carretera diaria al trabajo, recordándome puntualmente, a su manera alegre y colorista, que el buen tiempo ya está aquí y que pronto llegarán las vacaciones.

Paré la otra tarde para hacerles esta foto. Ellos me daban la espalda a pesar de estar yo del lado del Sol… Hoy he aprendido que sus giros (el llamado heliotropismo) se realizan sólo mientras la flor aún no está en su plenitud. Estos debían de estar ya muy plenos, y permanecían mirando al este.