El alto el fuego de ETA
Martes, 28 de marzo de 2006
Recuerdo que lloré el 21 de enero de 2000 cuando escuché que ETA había vuelto a asesinar después de más de un año de tregua. Yo había creído en aquella tregua, y la propia organización reconoció que tenían razón quienes habían considerado que sólo se trataba de una trampa. Y aunque me parece evidente que el gobierno de Aznar pudo haber apostado más firmemente en aquella ocasión por la solución negociada, la propia ETA se quitó toda la razón al volver a matar y decepcionó por completo todas mis esperanzas.

Por eso este nuevo alto el fuego me produce reparos. Dudo que el fin esté próximo, y que vaya a ser fácil conseguirlo, pero sí creo que ahora es seguro e inevitable. Intento llenarme de esperanza buscando claves, motivos que puedan hacerme pensar que éste sí sea el momento propicio para el fin de la violencia en Euskadi. Lo que viene a continuación es un resumen de algunas de esas claves que se me ocurren, intentando mirar al interior del radicalismo abertzale, ya que, por otra parte, y sin pretender mostrar especial afinidad por el actual gobierno de España, sí me parece evidente que en política el talante sirve.
El 11 de marzo
En la tarde del 11 de marzo de 2004, un buen amigo, acerca de los brutales atentados de Madrid, me dio la primera pista sobre que la autoría no parecía atribuíble a ETA. “Parece obra de un odio extranjero“, me dijo. Ese odio, en efecto extranjero, se percibió como tal en toda España. ¿No es posible que incluso el nacionalismo vasco más radical sintiese como cercano ese dolor de los madrileños? A esto habría que unir la posible sensación de ridículo desde ETA al comparar su terrorismo con boina y de andar por casa con los métodos efectistas y demoledores del terrorismo islamista, organizado en estructuras reticulares a escala internacional.
La policía y la ley de partidos
Siempre pensé que no sería la policía la que acabaría con ETA. Lo cierto es que los palos policiales a la banda han sido cada vez mayores, fruto de mejoras en la coordinación y de una debilidad creciente en la organización armada. Por otra parte, la ley de partidos, aparte de dudosamente justa, me pareció inoportuna y contraproducente. Yo pensaba que la ilegalización de Batasuna daría alas al nacionalismo radical, que la gente se iba a echar a la calle a protestar indignada y habría un apoyo creciente a los violentos. Me equivoqué. No fue así, tal vez porque ya muchas cosas habían cambiado, como intentaré explicar a continuación.
Las nuevas generaciones
A riesgo de que se me critique o no se me entienda, diré que en mi opinión hacen falta dosis elevadas de locura, odio, ofuscación y generosidad vital para decidir que vas a ser un etarra. Trabajar con adolescentes me sirve para descubrir a diario que los valores imperantes a esas edades son la comodidad, el éxito fácil, el consumo de bienes materiales… en resumen, que no hay ideales ya ni para meterse a terrorista. En una sociedad que se ha ido alejando a trompicones de los errores del franquismo, al tiempo que se impregnaba de europeo neoliberalismo, cada vez es más difícil engañar a un chaval para que se eche a la calle a pegar tiros.

La sociedad vasca
Es la protagonista y máxima beneficiaria del fin de la violencia cuando este llegue. Es la que ha sabido plantar cara al terror cuando lo fácil era callar y esconderse. En Euskadi hay hoy personas amenazadas a causa de sus ideas. Personas que a pesar de ello han continuado defendiendo su derecho a expresarlas. Y seguro que seguirá siendo difícil conciliar posturas tan discrepantes sobre cómo todas las cosas deberían ser. Pero el derecho a la vida y la convivencia pacífica deberán estar absolutamente libres de consideración y de relación con esas discrepancias. Que así sea, aunque muchos y muchas ya no puedan verlo.
Imágenes tomadas de abc.es y noticiasdealava.com.
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… te entiendo, yo tengo agendado este tema el proximo miercoles, espero verte por alla.
Un abrazo y que todo salga ok.
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Es un tema espinoso, díficil por los años que llevamos conviviendo con esta violencia y amenaza continua. Dudo pero no dejo de alegrarme, porque los vascos lo estamos esperando como agua en un desierto. Pero les gusta mucho estar en el candelero y está claro que quieren utilizar este anuncio politicamente a través de Batasuna. En todo caso hace mucho tiempo que no cometen actos criminales y eso es un dato a tener en cuenta. Ahora sólo falta que las personas que llevan escolta no la necesiten más, a pesar de que continuará el vandalismo callejero, eso seguro. Un abrazo geek.
¿Acabará de verdad lo que tenía que haber acabado hace mucho tiempo, lo que jamás debió ocurrir…?
¿Acabará de una vez por todas?
Dios lo haga. Bueno, Dios, los políticos, la sociedad,y ellos mismos, todos…..
Muy buenas claves, poderosas razones. Una vez más me inclino ante tu post que, en definitiva, es tu forma de pensar.
Hay dos que me han llamado, entre todas, la atención. Sobre las nuevas generaciones, voy un poco más lejos, no es que carezcan totalmente de ideales, pienso, es que hace tiempo que muerto el perro ya no se siente la rabia en un país que se reconoce la autodeterminación de los pueblos, en el se pueden sentir vascos, enorgullecerse de ello sin que nadie les vuele la cara a tortazos. Y en un momento histórico en el que la pugna entre nacionalismo/unidad aparece incluso desfasada (por mucho que se empeñen en removerla) frente a ese monstruo sin fronteras que se erige como UE y que es el futuro hacia el que se camina.
El segundo motivo, que enlaza con el primero, es la propia sociedad vasca, si ellos no han transmitido de generación en generación esa conciencia histórica es porque, si alguna vez ETA tuvo sentido hoy ya no lo tiene y eso se percibe en el propio cansancio, en que cada vez son más minoría. Y es curioso, que una lucha que comienza ante una dictadura terminen (los que apelan a libertad e independencia para mantener una “guerra” unilateral) convirtiendo en los propios opresores de su pueblo con su política del miedo y la extorsión. Me pregunto, si de obtener sus objetivos el pueblo vasco teme si la banda se disolvería o continuaría dentro de sus fronteras con la misma política para seguir logrando una falsa libertad. Me pregunto si el pueblo vasco se hace la misma pregunta.
Bueno, tú sabes que hablo con un inmenso cariño porque mi bisabuelo era vasco y mantengo mi corazón escéptico, pero muy esperanzado.
Estupendas imágenes, sobre todo la segunda.
Besitos.
Es normal que haya ciertos recelos a esta nueva tregua, pero también que se siga teniendo esperanza, fundada en aspectos como los que comentas.
Yo añadiría el cambio dado también por Batasuna: la propuesta de Anoeta en la que se aceptaba el marco actual y se hablaba de 2 mesas separadas. Les costó plantearlo y actuar en consecuencia, pero fue otro paso que antes no se dio.
ZP ha actuado con la discreción necesaria, de momento. El PP se ha puesto a la altura, apoyando al gobierno.
Fíjate que hasta Batasuna dijo que el proceso seguiría en marcha, fuera o no Otegi a la cárcel.
Lo han metido con fianza de 250.000; pero habría que ver si el poder judicial (politizado hasta límites increíbles) sabe asumir su responsabilidad y no mete la pata.
Saludos
p.d: “Lo que nos ocurre no es culpa de las estrellas, sino de nosotros mismos.”
Estoy de acuerdo en todo lo que comentas, creo que muchos nos sentimos así. Yo tampoco estoy a favor de la ley de partidos, pero creo que ha sido un factor crucial. La masa social del independentismo (lo que alguno llama “el entorno de ETA”) se había ido aglutinando de forma natural en torno a Batasuna. En muchos ayuntamientos Batasuna tenía una legitimidad, participaba en actividades públicas, tenía sus txondas en las fiestas… Desde la ilegalización, esta gente se ha encontrado en la más absoluta marginalidad, y debido a esto a descendido el apoyo social.
Muchas veces me han comparado a Batasuna con una secta, me parece un buen punto de vista. Ahora esta secta no tiene el poder de lavar cerebros como antes.
No creo que haya unos factores concretos que posibiliten una tregua. No creo, de hecho que esto dependa de factores, sino más bien de voluntad política y humana. No sé si ahora la hay: no soy adivino. Lo que quiero decir, a 1000 kilómetros de allí, es que la política sigue siendo un tema de analistas que han sabido sacarle rentabilidad electoral.