Yo también bajo música de internet
Domingo, 26 de febrero de 2006
No voy a hablar de nada que no sea música (como software o películas), ni de supuestas prácticas ilegales como el top manta, que reúne unas características más complejas como la venta ambulante, las mafias y el ánimo de lucro.

Voy a hablar de descargar de internet obras musicales con derechos de autor, algo que cualquiera puede hacer con un ordenador conectado a la red, mediante programas como eMule, que acceden a las redes P2P en las que usuarios anónimos comparten todo tipo de archivos informáticos (por ejemplo con formato de audio mp3).
Legalmente existe cierto vacío respecto del derecho de copia privada, o derecho a poseer la copia de una obra para uso propio (entorno familiar) sin ánimo de lucro. La legislación española establece que no existe delito mientras no haya ánimo de lucro, pero la SGAE argumenta que el lucro ya se produce al obtener la copia y ahorrarse el precio de la obra con copyright.
En este sentido, y aunque esta sea otra historia, desde hace unos años los consumidores pagamos un canon al comprar un CD o DVD virgen, como compensación por utilizarlo después para hacer copias de música con copyright. Y esto es así aunque luego el CD lo utilicemos para grabar nuestras fotos personales, o copias de software libre, por ejemplo. Por otra parte, ¿no legitima ese canon el uso de copias privadas? De acuerdo, yo no he comprado el CD original, pero he pagado un canon por grabar esa misma música en un CD virgen.
Otro argumento en contra de las copias privadas de música es que supuestamente van en contra de la creación artística, al eliminar la fuente de ingresos de los creadores e intérpretes. Lo cierto es que de lo que pagamos por un CD de música, sólo entre un 10 y un 15% es para sus compositores e intérpretes. El resto va a parar a los bolsillos de las empresas intermediarias. En realidad, la fuente de ingresos fundamental de los intérpretes musicales son sus conciertos, y la forma de que el público acuda a ellos es que conozcan sus canciones, algo que es mucho más sencillo y barato a través de las redes P2P que comprando los CDs.
Hay un creciente número de músicos que distribuyen su obra por internet sin copyright. Esta música se puede descargar libremente en sitios como Commontunes y Magnatune. En España hay iniciativas en ese sentido, como Copilandia.

En definitiva, se trata de difundir cultura, de compartir experiencias, de enriquecerse con creaciones que no vengan necesariamente servidas por una poderosa industria discográfica que difunde más a través del marketing que en función de la calidad e interés del producto que se vende. Los auténticos perjudicados por las redes en las que se comparte música por internet son las empresas discográficas y no los creadores y creadoras.
Independientemente de esto, quienes amamos la música también compramos CDs y lo haríamos con más frecuencia si estuvieran más baratos. Pero no debemos sentirnos culpables de hacer nada malo por disfrutar de la música que desinteresadamente se pone a nuestro alcance compartiéndola en la red. Nadie gana dinero con ello, sólo se gana cultura. Que compartir y disfrutar sean nuestros objetivos. ¡Y que viva la música!
+ info: nosoypirata.com, compartiresbueno.org.
Imágenes tomadas de Wikipedia y compartiresbueno.org
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Y pelis y software…Para mí el mundo es una gran biblioteca PÚBLICA: con ser socio es suficiente. Es verdad, compartir y disfrutar deben ser nuestros obletivos. Me gustan tus palabras.
… mientras no bajen los precios las disqueras y, se calme un poco el asunto, veo dificil legislar sobre esto.
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Muy interesante lo que afirmas de compartir, porque eso significa el fluir de música a través de la red. Ya quisiera yo, si fuera músico, que todo el mundo se bajase mi música!.
Un abrazo
En casa hablamos bastante de este tema y prácticamente coincidimos con todo lo que dices. Es un tema difícil de solucionar de momento porque los involucrados no están por la labor de entender y adaptarse a los nuevos cambios, aportar nuevas ideas, sino más bien se empeñan en mantener lo insostenible poniendo barreras que ni ellos mismos pueden justificar…
Es curioso cómo una banda de estafadores (SGAE) trata de convencer a la gente diciendole cosas falsas en beneficio de los editores, pues, como bien dices, los músicos tienen su mayor fuente de ingresos en conciertos. Ahora bien, ¿que estás en contra de la SGAE y lo dices? Pues tratan de callarte con su jauría de abogados, como pasó con Frikipedia. ¿Y encima se atreven a decir que los “malos” somos los que descargamos música? Por cierto, yo también bajo programas: Guadalinex, Ubuntu, SuSE… y gracias a la SGAE tengo que pagar un precio “extra” para grabarlos en un CD…