El nombre de Mahoma escrito en caligrafía árabe

Los hechos

El 30 de septiembre de 2005 el diario danés Jyllands Postem, uno de los más vendidos del país, publicó una serie de 12 caricaturas de Mahoma para ilustrar los problemas que un escritor estaba teniendo para encontrar a un ilustrador de un libro infantil basado en la vida del profeta fundador del Islam.

A partir de entonces los embajadores de diversos países musulmanes protestaron por lo que consideraban una ofensa al islam. En enero de 2006 un periódico noruego de ideología cercana al fundamentalismo cristiano reprodujo los dibujos en solidaridad con el ‘Jyllands Postem’. Como consecuencia se recrudecieron las protestas musulmanas y los llamamientos al boicot de productos de Noruega y Dinamarca.

Y a partir de ahí, lo que oímos y leemos en cada informativo: protestas en el mundo musulmán, incidentes, indendios de embajadas, boicot, disturbios, heridos y muertos.

Más datos

Las caricaturas muestran una equiparación evidente entre islamismo y terrorismo. Es decir; la ofensa no es sólo por la prohibición del Islam de representar a su profeta, sino por lo ofensivo e insultante de asociar Islam con terrorismo.

Quienes se manifiestan y actúan violentamente son una minoría; de hecho, buena parte de la población musulmana está avergonzada por el comportamiento violento de unos pocos.

Los autores de los dibujos estás escondidos y protegidos porque sus vidas corren peligro.

Algunas opiniones

Es evidente que las caricaturas son hirientes para la sensibilidad musulmana.

Sólo el/los autores de esos dibujos y quienes los publicaron tienen el deber moral de disculparse. El gobierno danés, no; el resto de la población danesa, no; el resto de la población mundial no musulmana, no. Somos absolutamente inocentes.

Es evidente que en ningún caso están justificados la respuesta violenta, el uso de la fuerza, el boicot, el odio y la enemistad hacia Dinamarca o ningún otro país europeo.

La libertad de expresión sí debe tener límites. Hay cosas más importantes que la libertad de expresión, como por ejemplo, el derecho a no ser agredido moralmente.

El creciente fundamentalismo religioso del mundo islámico es la peor lacra de sus sociedades. Consigue mantener a los pueblos unidos frente al enemigo común, pero a costa de fomentar el odio, la miseria, la violencia, la guerra y la muerte. Nada bueno saldrá de todo ello.

Algunas preguntas

¿Quienes profesan sus creencias de forma especialmente vehemente, consiguen con ello que éstas sean más dignas de respeto? Es decir, el hecho, por ejemplo, de que 362 fieles mueran en una estampida en la Meca con motivo de su peregrinación, ¿hace sus creencias más respetables o más bien todo lo contrario?

¿Conocemos el Islam en Occidente? ¿Somos conscientes de la ofensa que puede causar en sus sensibilidades algo que en las nuestras es normal?

¿Estamos los europeos libres de fundamentalismo? ¿Consentiríamos la burla dirigida hacia nuestros santos y vírgenes? ¿Respetaríamos a quienes despreciaran nuestras creencias? ¿Permitiríamos a los miembros de otra cultura hacerlo?

Algunas conclusiones

Fomentar un choque de civilizaciones me parece un grave error. No considero más respetable la opinión de un danés que la de un sirio. Mi sensibilidad es mucho más cercana a la del danés, pero eso es un mero accidente, fruto del azar. Lo esencial no son nuestros dioses, sino nuestros genes. El danés, el sirio y yo somos miembros de una misma especie, condenados a compartir un mismo planeta (o lo que queda de él). Y, además, sospecho que eso a Dios y a Alá les tiene sin cuidado.

Soluciones propuestas

Destronemos a todos nuestros dioses. Derribemos de una vez sus pedestales. Sé que predico en el desierto, pero sospecho que si hay atisbo de salvación para la humanidad, éste consistirá en la renuncia a toda creencia en algo que no sea nuestra fraternidad universal. Los dioses nos han enfrentado durante siglos. Y eso sólo puede ser un síntoma de que no eran buenos.

Imagen: El nombre de Mahoma escrito en caligrafía árabe (tomada de Wikipedia).
Recomiendo este artículo de La Fragua.