Hoy, Día de los Inocentes, me parece una buena ocasión para hablar sobre un tipo que se dedica precisamente a engañar de forma sutil a la gente. Me explico: Iker Jiménez es uno de esos pseudo-investigadores que hacen programas de radio y televisión que tratan, en sus propias palabras, sobre “el apasionante campo de lo desconocido y de los fenómenos sin explicación aparente”. Son, desde luego, misterios sin resolver, pero no porque carezcan de solución o no haya formas más razonables de afrontarlos, sino porque vende más intrigar con ellos, levantar sospechas, mantener las dudas, despertar alarma… hacer, en definitiva, espectáculo con las verdades a medias.
He escuchado a veces “Milenio 3″, el programa de radio de Iker Jiménez. Lo que no sabía, y descubrí el otro día, es que ahora en televisión (en Cuatro, que se emite en España) dirige y presenta “Cuarto Milenio“. Una de las características de este tipo de programas es la endogamia de sus artífices, que se invitan unos a otros a participar en ellos, y, sin el menor rubor, los utilizan para promocionar con ellos sus propios libros.
En el último “Cuarto Milenio” Iker nos habló sobre Jesucristo, tocando temas tan dispares como descubrimientos de lo esotérico en “La última cena” de Da Vinci, o la tradición del santo grial aragonés (una trasnochada superstición medieval).
Gracias a una interesante documentación (pulsa, que no tiene desperdicio) que me pasó mi cuñado Fernando, me he puesto al día del tipo de temas que Iker Jiménez ha tratado en su “Cuarto Milenio” en su mes y medio de existencia. Y, la verdad, que hable de asuntos como las caras de Bélmez o la leyenda negra de Ochate me da bastante igual. Se trata de un programa de entretenimiento, y si a la gente le entretiene ver cómo unos cuantos engañabobos se hacen de oro a base de difundir y exagerar supuestos misterios, qué le vamos a hacer. También el fútbol es una estupidez, y muchos lo vemos.
Pero lo que me parece inconcebible e inaceptable, lo que considero un auténtico insulto a la inteligencia y la dignidad del televidente, es que se trate en el programa la teoría de la conspiración según la cual el ser humano nunca pisó la Luna. Ocurrió, al parecer, en el primer “Cuarto Milenio“, en el que se fueron utilizando las típicas pruebas burdas que supuestamente demuestran que todo fue un engaño, y que las imágenes de la Luna se grabaron en un estudio. (Por cierto, si tú también piensas en teorías de ese tipo, pulsa en estos tres enlaces).

Es muy fácil difundir un bulo de este tipo. Las teorías conspiratorias siempre resultan atractivas, muy espectaculares y cinematográficas, reveladoras de una verdad plausible… Seguro que ideales para cosechar una magnífica audiencia. Bastan unas dosis de sentido común para comprobar su falacia, pero no siempre se hace y no todo el mundo lo hace. Conozco personas que están convencidas de que la llegada a la Luna fue un engaño; en Estados Unidos, parece que hay entre un 5 y un 20% de la población que así lo cree. Y esto sí es verdaderamente peligroso.
Porque si nos engañan con esto nos podrán engañar con otras cosas. Porque hay cosas que no son opinables, sino que que son ciertas, o falsas, y ya está. Y por muy bonita y vendible que sea la mentira, no es ético difundirla. La administración Bush (de hecho Bush asegura que Dios le habla) está llegando a querer poner en duda la Teoría de la Evolución. Es necesario un pensamiento crítico, una alerta permanente ante la difusión de supersticiones y especulaciones. Por eso este post, porque no me basta con apagar a Iker Jiménez y no volver a ver su programa. Iker, eres un tramposo.
Imágenes tomadas de cuatro.com y blogs.elcorreodigital.com.