Enlace a la 1ª parte de este artículo.

Pasaron los 15 días anunciados desde la primera parte de este artículo y aliñé las aceitunas. Lo que ocurre es que en este final de trimestre ando ocupadísimo con el trabajo y demás compromisos. Por eso tengo un poco abandonado este hormiguero, al igual que mis otros blogs de visitas habituales… y de recolectar cibergrano ya ni hablamos.

Pero sí, por fin aliñé mis aceitunas. Las habíamos dejado nadando en abundante agua, una vez machacadas, y así las tuve un par de semanas, cambiándoles el agua a diario. Así van perdiendo su amargor, aunque no totalmente porque no se trata de eso sino de que sigan teniendo un sabor intenso.

Llega el momento de aliñarlas, y aquí hay opciones para todos los gustos. De hecho, una de las cosas que más me gusta de las aceitunas es el montón de sabores posibles que les puedes encontrar, ya que no hay dos aliños iguales.

Así que voy a contar lo que yo les pongo. Las saco del agua y las voy poniendo dentro de botes de cristal con sal, vinagre (del bueno), ajos, orégano, tomillo, un poco de pimentón picante, y agua para rellenar hasta arriba. Se cierra bien el frasco, se agita para que se mezclen todos los ingredientes, y ya está. Convienen dejar pasar unos días para que cojan bien todos los sabores. Y pronto nos las podremos empezar a comer ;-) .