Por si tuviera pocas cosas en la cabeza, ahora me ha dado por aprender esperanto. Todo empezó hace cosa de un mes, cuando mi amigo Pepe (que lo habla desde hace años) me propuso ir a la primera sesión de un curso que ofrece la Asociación de Esperantistas de Huelva de forma totalmente gratuita para todo el/la que tenga interés en aprender. Acudí con Meli, un sábado por la mañana, y nos pareció realmente interesante. Desde entonces, aunque sin demasiada regularidad, seguimos yendo al curso de esperanto, en el que estamos unos diez alumnos y alumnas, que asistimos cuando podemos.
 
 
 
Pero, ¿qué es el Esperanto? La Wikipedia lo define como "un idioma planificado como lengua auxiliar, creado por el oftalmólogo polaco L. L. Zamenhof en 1887 como resultado de una década de trabajo". Efectivamente, a todos nos suena a un intento frustrado de construir artificialmente una lengua universal. Pero, independientemente de su discutible utilidad, tiene el enorme aliciente de ser "la lengua más fácil del mundo", algo que consigue eliminando todo tipo de irregularidades, y basándose simplemente en 16 reglas estrictas. Y si la gramática es así de simple, el vocabulario no lo es menos, al menos para nosotros, ya que las raíces de sus palabras están tomadas en un 70% del latín y el resto de lenguas germánicas. Así, mesa es tablo, árbol es arbo, pájaro es birdo, grande es granda y anciano es olda (como se ve, los sustantivos terminan siempre en o y los adjetivos en a). Como en castellano, existen sólo 5 vocales, y la pequeña dificultad para los hispanohablantes es que tiene bastantes consonantes, y algunas representan sonidos que no existen en nuestro idioma.
 
Así es que ando aprendiendo este nuevo idioma, poco a poco, pero avanzando fácilmente por su sencillez. Ayuda mucho la existencia de sitios en internet con interesantes cursos online, en particular utilizo lernu.net.
 
Parece que existen unos dos millones de esperantistas en el mundo. No son una secta ni una pandilla de locos. Yo diría que son gente inquieta, aficionados a la gramática, tal vez algo idealistas… Se organizan reuniones internacionales en las que personas de diversos países se juntan para hablar esperanto; también hay quien viaja alojándose en casas de esperantistas y aprovechan para practicar la lengua.
 
No ha llegado a ser el idioma universal. Difícilmente podía conseguirlo un idioma cuyo único poder es la gramática. No tiene un imperio o una poderosa comunidad de hablantes que lo respalden. Sólo una estructura gramatical lógica, pura y simple; podríamos decir que casi perfecta. Por eso nunca será un idioma universal, pero tal vez sí un pasatiempo universalmente practicado. Y, por qué no, como su propio nombre indica, una esperanza.
 
Imagen: bandera del esperanto, tomada de Wikipedia, la Enciclopedia Universal