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DIRECTOR: Wayne Wang

GUIÓN: Paul Auster

INTÉRPRETES: Harvey Keitel, William Hurt, Stockard Channing, Forest Whitaker

SINOPSIS: Brooklyn, verano de 1987. Un grupo de personas que frecuenta el estanco de un barrio de esa zona de Nueva York. Auggie Wren, el estanquero, es el gran confidente de todos ellos. La rocambolesca historia de cómo consiguió su cámara fotográfica y de por qué se decidió a elaborar su singular colección de fotografías -el mismo encuadre de la casa de enfrente a lo largo de 14 años- le dará por fin un argumento a Paul Benjamin, prestigioso novelista en crisis creativa. Paul, a su vez, ayudará a Rashid, un adolescente negro algo perdido, en la búsqueda de su padre. (FILMAFFINITY)

Hacía años que quería ver esta película, y, desde luego, no me decepcionó. Se nota que el guión es de un gran escritor, como Paul Auster, capaz de crear intriga y emoción con cada pequeña historia cotidiana que cuentan sus personajes.

Además, me gustan las historias de perdedores, esos terribles episodios que sufren los personajes sin suerte, que sobreviven a base de picaresca y ocultan secretos inconfesables. Suelen ser personajes llenos de ternura y deseosos de mostrar su lado más amable a la mínima oportunidad… Algo que no logran hacer a menudo, porque precisamente oportunidades es lo que siempre les ha faltado.

Harvey Keitel es un actor que me cae de maravilla, y tiene un papel encantador. Realmente todos los personajes lo son. Es de esas películas que te gustaría que no terminaran, porque es como quedarte sin un grupito de entrañables amigos.

Por cierto, no paran de fumar en toda la película, así que fue una buena puesta a prueba de mi ex-tabaquismo, que superé con gran éxito.