El Parlamento de Cataluña (España) ha aprobado hoy el proyecto del nuevo Estatut, con la sola oposición de los 15 diputados del Partido Popular. Antes de su aprobación definitiva, este proyecto deberá ser votado (tras someterse a posibles enmiendas) en el Parlamento Español.

Foto de familia tras el pleno del Parlament. Piqué (que se desmarca), Carod-Rovira,
de Madre, Benach, Maragall, Mas y Saura. (Foto: EFE)
Siento desde hace muchos años un inmenso cariño por el pueblo catalán y un gran respeto por sus aspiraciones nacionalistas. Mi afición al Barça me llevó en tiempos de mi adolescencia a empeñarme en aprender el idioma catalán, a bailar la sardana y cosas por el estilo.
Por eso no me inquieta ni me desagrada el artÃculo 1 con el que empieza el Estatut:
1. Catalunya és una nació.
Si ellos sienten la necesidad de reafirmarse en el "hecho diferencial" por mà no hay problema. Realmente me da bastante igual llamar a Catalunya nación o cualquier otra cosa. Y sospecho que a la mayorÃa de los catalanes les ocurre lo mismo.
En polÃtica nada es demasiado importante salvo aquello que hace referencia al dinero, a cómo éste se reparte. También el Estatut recoge un nuevo "modelo de financiación", y ahà es donde la cosa me da menos igual y deja de resultarme aceptable.
El punto de vista de los catalanes es que, ya que Cataluña contribuye en mayor medida con sus impuestos a las arcas del Estado Español, merece que en el reparto de esa recaudación le toque también más que a las demás regiones. Y ahà es donde está la falacia. Porque los catalanes no pagan más impuestos por ser catalanes; pagan más impuestos porque son más ricos en general. Y la clave de una buena gestión tributaria está en que sea precisamente la contribución de los más poderosos la que equilibre la balanza. Naturalmente que Cataluña tiene que pagar más de lo que recibe: ellos necesitan menos que el resto. Eso es lo que hay y el resto del Estado Español no deberÃa permitir que las cosas dejen de ser asÃ.
Me dan igual la identidad española, la unidad de España y el respeto ciego a la Constitución. Pero la pela es la pela. Eso lo saben bien los catalanes, ya es hora de que aprendamos los demás. De su modelo de financiación… ni mijita.
Texto del Estatut (en catalá) en pdf (elmundo.es).







