Me ha asaltado la necesidad de opinar sobre la muerte, tiroteado en Londres por la policía, de un hombre inocente que pareció sospechoso de ser un terrorista. La policía británica ha pedido disculpas, pero tienen órdenes de “tirar a matar” en casos similares. Así es que parece que la frase Mind the cop (cuidado con el poli) se impone en el metro londinense, antes que la original Mind the gap:

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Imagen copiada de La Fragua

No admito el reconocimiento de que ésta es la Tercera Guerra Mundial, como desafortunadamente hace nuestro presidente del CGPJ. Esa es la lógica del terror. Ése, que esto es una guerra, es el argumeno que ETA lleva años utilizando para justificar sus asesinatos. Esto no es una guerra. Si admitimos lo contrario es que ellos, los terroristas, han ganado.

Supongo que cualquiera que viva en Londres tendrá miedo. Supongo que cualquiera estará permanentemente alerta por si ve a un sospechoso. Supongo que cualquiera puede dejarse llevar por el pánico y disparar antes de preguntar. Es humanamente comprensible que así sea, y precisamente por eso no cualquiera está autorizado para llevar un arma de fuego y utilizarla. No podemos permitir que la policía se comporte como cualquiera. Si lo hacemos, estamos admitiendo que las cosas ya no funcionan como es debido. Si lo hacemos es que ellos, los terroristas, han ganado.

Y no se trata de una crítica a la labor policial. Es algo mucho más serio y más profundo: se trata de una defensa del Estado de Derecho. ¿Es igual de grave que un inocente muera por una bomba de Al Qaeda, que que muera acribillado por la policía? Para él seguro que sí. Para su familia probablemente también. Pero para la Sociedad no es lo mismo: no podemos permitirnos que la muerte de inocentes pase a ser también responsabilidad nuestra. La política de tirar a matar es sin duda un mal síntoma. No me gustaría recorrer el metro de Londres con la sensación de que tengo que aparentar una presencia adecuada para no ser sospechoso y, por tanto, punto de mira de la policía. Si los ciudadanos pasamos de ser para la policía el objeto protegido a ser el objetivo de sus armas es que los terroristas han conseguido lo que pretenden: desestabilizar nuestras estructuras, enfrentarnos los unos a los otros. La política de tirar a matar es en mi opinión un síntoma de que ellos, los terroristas, han ganado.