Este hormiguero declara la guerra (sólo dialéctica, por supuesto) a la Conferencia Episcopal Española (CEE). No es una guerra al catolicismo (aunque yo sea ateo), ni siquiera a la Iglesia Católica (en la que hay de todo, aunque estén empezando ya a beatificar a Wojtila). No, es algo más concreto. Es una guerra contra lo que sus propios integrantes denominan "una institución permanente integrada por los Obispos de España, en comunión con el Romano Pontífice, para el ejercicio conjunto de algunas funciones pastorales del Episcopado Español".

El pasado día 18 de junio hubo una manifestación en Madrid en contra de la legalización del matrimonio entre homosexuales. A dicha manifestación se sumó oficialmente la CEE y acudieron importantes miembros del obispado español. De hecho, parece que les gustó lo de ir de manifas y anunciaron a los pocos días que eso había sido "sólo el comienzo".

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Siete días despúes, el pasado día 25, diversas ONGs, sindicatos y asociaciones convocaron manifestaciones en varias ciudades españolas (40 en total) exigiendo un mayor combate mundial contra la pobreza. Asistieron algunos miembros de la Iglesia, pero la CEE no se sumó a las manifestaciones. Pusieron como excusa que la Iglesia combate la pobreza de otras formas.

Es cierto que, efectivamente, la calle no solía ser el lugar de manifestación elegido por los obispos, pero ahora que se han lanzado… ¿resulta que la calle es buena para pedir que no puedan casarse los gays pero no que se acabe con la pobreza en el mundo? ¿Es esa la doctrina que predicó Jesucristo? ¿Perseguir a los homosexuales y olvidar a los pobres? Yo diría que no, pero en Israel sí había una palabra para quienes predicaban lo contrario de lo que practicaban; eran los fariseos.

Imagen tomada de 20minutos.es.