La Novela
Miércoles, 22 Junio 2005
CapÃtulos anteriores: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10
- CapÃtulo 11 -
No puedo dormir. No dejo de darle vueltas al asunto. Hoy al mediodÃa, escuché en la radio la noticia de Eduardo. Qué barbaridad, qué escándalo, su carrera polÃtica en entredicho. La prensa no perdona, lo van a acribillar. He intentado hablar con él pero me ha sido imposible. Tiene los teléfonos desconectados. Mañana da una rueda de prensa. Y todo esto en plena campaña electoral…
¿Tendrá esto algo que ver con la nota amenazante de la que me habló anoche? Los polÃticos son la leche; andan siempre liados con sus intrigas y sus castillos en el aire. Su ambición no tiene lÃmites, arrasan con lo que se cruce en su camino. El cabrón de Teodoro del Rosal, Don Teodoro, el ilustre. SÃ, lo conozco vagamente, traté a su sobrino hace unos años. Pobre muchacho.
Y entretanto resulta que Lucero RodrÃguez, mi paciente, es precisamente la asesora de imagen de ese cretino sinvergüenza. De hecho, él le aconsejo que viniera a verme para que yo la tratara. Se conocÃan hace tiempo y él la contrató hace poco; por lo visto ella le debÃa un favor. Lucero estuvo ayer en mi consulta, lleva tres semanas viniendo. Su presencia me obliga a reflexionar, a plantearme muchas cosas. Quién me lo iba a decir a mÃ, a estas alturas; yo que me suponÃa felizmente casado. Pero es que es una mujer terrible. Me mira con esa frialdad, con esos ojos de serpiente, y me desmorona. Y no deja de contarme sus terribles fechorÃas, su interminable retahÃla de trampas y engaños a todos quienes encontró en su camino.
Hace frÃo en el despacho. Voy a volver a la cama, con Clara. La pobre, creo que ha notado que ya no la beso, que no soy el mismo. No puedo hacerlo, me siento distinto. Y la noto distinta. Debo hablar con ella, pero no va a ser fácil. Tampoco deseo que tambalee nuestra confianza…
Vuelvo a pensar en Lucero; no me la quito de la cabeza. Me tiene embrujado. Ayer estuve a punto de coger su mano. Siento que me habla como a su confesor. Me otorga una confianza que me hace sentirme poderoso y protector. Y luego me la quita. Es incapaz de sentir la más mÃnima compasión, y sin embargo… a mà me lo cuenta todo. O eso pensaba yo…
Maldita zorra. Asà que era eso lo que tramaban: destapar la homosexualidad de Eduardo. ¡Ahora lo entiendo todo! Ella lo planeó desde el principio: viene a mi consulta, se dedica a contarme su vida, me engatusa, y asà espÃa a Eduardo. Se sabe que somos amigos, que él me visita con frecuencia. De hecho, el pobre sigue empeñado en que lo nuestro es posible, tantos años después. Eduardo… pobre Eduardo, Freud habrÃa hecho maravillas con él. Siempre vÃctima, siempre inocente. Eligió la profesión equivocada. Como yo, por cierto; más me valdrÃa haber sido detective: con un poco de perspicacia no me pasarÃan estas cosas.
¿Será cierto que me he enamorado de la mujer que me utiliza para traicionar a mi amigo? ¿Le habré contado algo de él? No lo recuerdo. Una afirmación asà requiere pruebas, porque tal vez Eduardo lo niegue. Fotos… ¿tengo fotos? Están las que nos hicimos aquel verano en Niza; tengo una en el despacho, que me trajo Eduardo este invierno. Tal vez ella la haya visto. ¿Cómo he podido ser tan estúpido? Traer al enemigo a mi territorio… y enamorarme de él.
Ayer pensaba si serÃa posible empezar una nueva vida. BastarÃa una palabra suya y yo lo dejarÃa todo. Ella cree que estoy soltero. Bueno, ¿qué va a creer? Si me ha estado espiando sabrá todo sobre mÃ. ¡Qué iluso, que gilipollas!
En fin, que estoy hecho un lÃo. Lucero, mi amor. Lucero, mi lucero. Y Clara roncando a mi lado…
Vaya, suena el teléfono. ¿Quién será a estas horas? ¿Diga? SÃ, soy yo, ¿quién llama? ¿Eres Eduardo? Dime, dime, ¿qué pasa? ¿Teodoro? Vaya, esto es lo último.
Clara, cariño, despierta, ha ocurrido algo terrible. Han asesinado a Teodoro del Rosal.
* * * * *
CapÃtulo 12: publicación el 24 de junio, en el blog de Teri. Frase de enlace para el siguiente capitulo: Lo conocÃa desde hace muchos años.
Nota: Esta novela está viva, pues crece cada dos dÃas. Se conocen sus capÃtulos pasados, pero no los que están por venir. Diversas mentes de diferentes lugares tienen el encargo de producirlos. Al término de la experiencia la novela completa será publicada en Cuantos cuentos cuentan. Las normas, finalidad del juego, asà como los participantes en el mismo, pueden encontrarse en De aquà y de allá, el blog de Fairywindy.


Esto cada dÃa está más interesante. Menudo puterÃo tenemos montado. ¡Y por fin el primer asesinato! (asesino, que eres un asesino)
22 Junio 2005 a las 2:23 usandoMe ha encantado.
Los dos dÃas que hay que esperar se me hacen eternos.
Besos.
Que bueno que ya empezamos con los asesinatos e infidelidades…supongo que habra que contratar al CSI para determinar el nombre del asesino de Teodoro…..¿Cuantos mas faltan por morir?….¿Cuantos podran ser medianamente felices?…
22 Junio 2005 a las 9:41 usandodel relato, pasamos a la intriga y el drama en SUSPENSE….Habrá que esperar dos dias?
Revelador…
22 Junio 2005 a las 13:15 usandoInteresante… ahora estoy de este lado pero os juro que me agrada.
El Enigma
22 Junio 2005 a las 13:20 usandoNox atra cava circumvolat umbra
Gracias por tu comentario en mi humilde blog, tu blog está muy bueno, pienso volver por aquà asà aprendo algo.
22 Junio 2005 a las 22:09 usandoNECESITO COMMENTS DE APOYO Y ANIMO EN MI PERRI/TEMPORALY-CLOSED/BLOG!!!!
Como no se acuerden de mi, el terreno sobre el que descansan las cimentaciones de sus correspondientes viviendas sufriran un asiento mayor o igual a 30 cm, y lo del Carmel les va a parecer el cuento de Blanca Nieveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeessss!!!
arf, arf… arggggggggggg… estoy empezando a espumar por la boca…
22 Junio 2005 a las 22:22 usandoTòmala, que ya mataste a Don Teodoro!! quien habrà sido? habrà dejado el asesino alguna pista?
Muy buena tu participaciòn, Carlos. Menudo paquete me dejas a mi…
Besos
23 Junio 2005 a las 0:43 usandoVaya por diox, ya mataste al pobre D. Teodoro, con lo majo, decente y buena persona que era… ¿no te da vergüenza?
26 Junio 2005 a las 0:51 usando