Soy gay
Sábado, 18 Junio 2005
Soy una buena persona: sano, feliz y enamorado. Deseo ejercer mi derecho al matrimonio civil, adoptar a un niño o niña a quien daré una existencia llena de cariño, formar una familia con mis seres más queridos.

Los políticos del Partido Popular y los obispos de la Iglesia Católica me dicen que no tengo derecho al matrimonio, que mi hijo crecería con grandes carencias, que mi actitud pone en peligro a la familia.

Si yo quisiera despreciar a un político le diría: “Cuando haces política pones en peligro la política“.
Si yo quisiera insultar a un obispo le diría: “Contigo, los feligreses padecen graves carencias“.

Yo me limito a lamentar su actitud y a pasar de ellos. Les queda poco recorrido si siguen actuando de espaldas a la realidad social.

Fuentes de las imágenes:



Hay estructuras que tardar en caer, pero si, de acuerdo, hace tiempo hace falta un concilio de trento y… que a los politicos les enseñen mas de realidad social, hacen cada pifia…
Saludos y un abrazo
El Enigma
18 Junio 2005 a las 15:29 usandoNox atra cava circumvolat umbra
Mentes y corazones dispuestos a la apertura, a la sinceridad, al diálogo es lo que falta en nuestra sociedad. Empecemos nosotros.
Un comentario ajeno al post…Xana no podrá participar, así es que entro yo de emergente en su lugar. Para que puedas poner el link hacia tu servidora.
Besos
18 Junio 2005 a las 20:15 usando¿Este país no va a cambiar nunca? ¿Cuántas vidas ha de vivir uno par poder decir que vive en una época civilizada? ¡Qué desastre de iglesia católica! ¡Qué desastre de religión simpre metiéndose donde no debe!
18 Junio 2005 a las 21:15 usando¡Qué vergüenza ver a toda esa gente protestando por algo así con la de calamidades que hay en el mundo! ¿Es que no saben lo que es la solidaridad? ¿Para qué entonces rezan tanto? ¿No tienen amigos o amigas gais? Francamente, alucino.
18 Junio 2005 a las 22:31 usandoNo me parece interesante el matrimonio, a pesar de todo, pero os juro que me casaría con toda mi alma si mi pareja fuera otro hombre, sólo por la satisfacción de ser igual a todos en derecho. Si ésos no respetan libertades personales elementales ¿qué sentido tendrán de libertad? Bueno, está claro que sentido precisamente no tienen… ¡Por una sociedad libre y laica!
Un beso a todos y a todas.
(Por cierto, el título te lo copié. Me pareció interesante que TODOS pusiéramos el mismo título, que todos saliéramos del armario hoy simbólicamente, seamos o no gays. PÁSALO)
18 Junio 2005 a las 23:47 usandoMuy bonito, como casi siempre sabes estar a la altura de lo que sucede. Un beso a los dos, estoy tranquilo y feliz.
19 Junio 2005 a las 0:22 usandoCarlos, una correcciòn de ùltima hora para la dirección del link. Si seré yo pero lo postearé en otro de mis blogs, no en el De aquì y de allá. La dirección del link es http://teriseri.blogspot.com y el nick que está puesto es Teri
19 Junio 2005 a las 19:13 usandoBesos
Yo sigo con mi particular campaña para que les nieguen la adopción a los peperos ;-D
19 Junio 2005 a las 19:53 usandoContigo comparto, además de una misma visión sobre la mayoría de las cosas, las palabras. Aunque cada día las voy necesitando menos para que me entiendas.
19 Junio 2005 a las 22:04 usando(8)
Vaya frase que ha escrito su señora.
Uff, de las de tatuarsela.
A lo que venía, Yo también soy gay y lesbiana, y a veces negra, y otras marroquí dentro de una patera, o mujer apaleada….
19 Junio 2005 a las 22:21 usandoBesos
Soy Hetero, pero pensaria lo mismo si fuese Gay.
Creo que la sociedad española ya deberia entrar en el verdadero Primer mundo del que tanto se afana, para comenzar a respetar absolutamente todos los derechos individuales y colectivos sin menoscabo de generos. Creo que la inquisicion termino hace mucho tiempo, pero por lo que veo, los populares de Aznar + opus dei no aprenden a reconciliarse con el presente de esta sociedad.
Felicidades a todos los Gays que puedan casarse, luego de aprobada en su totalidad la ley que les da identidad juridica.
Saludos a todos los contertulios.
20 Junio 2005 a las 13:03 usandoYa es hora, ya, de que los derechos sean los mismo para todos. Cuanto tiempo necesita la humanidad para aprender?
21 Junio 2005 a las 2:02 usandoA mi parecer lo unico que defiende una parte de la sociedad es que a esta unión no se le llame matrimonio. Y ahi estoy de acuerdo que le llamen de otra forma union relación o lo que quieran como pasa en los paises europeos donde existen estas relaciones. Lo veo asi de simple, si busco en el diccionario la palabra matrimonio, dira “unión de un hombre y una mujer” me lo imagino porque no lo he buscado.
23 Junio 2005 a las 3:04 usandoLo unico que ocurre es que este zp y su equipo todo lo que ha hecho hasta ahora ha sido polemizar y enfrentar mas a los españoles con las pocas reformas que ha propuesto en 15 meses que lleva, con esto, con eta con las relaciones internacinales etc,etc, en vez de gobernar y reconciliar pues parece que hace lo contrario.
Yo digo lo que veo, no soy militante de ningun partido ni lo sere, voto al que creo en cada momento que lo que hace o puede hacer es mejor. con el otro gobierno me parece que en 4 años hubo una huelga convocada por el pesoe, y este en quince meses lleva ya cuatro o cinco manifestaciones, y lo que nos queda.
A mi modo de ver no tienen la suficiente categoría como para representarnos,ni a nivel nacinal ni internacional.
Si esto se aprueba como matrimonio, la RAE tendra que cambiar un montos de terminos en el diccionario, como viudo, viuda, cuñado etc,etc,
en fin, dejando al lado a ana botella-peras y manzanas y el comentario de pacotilla…
este jueves, tres días antes de la marcha del orgullo gay en madrid, han convocado, otra vez insolación para todos, por favoooor una manifacha contra el matrimonio gay. nada, q ese día se aprobará en el congreso, qué pupita. supongo que irán cientos de miles de millones de “personas normales” a un encuentro laico más. nada, m callo, q m sale la bilispor todas partes.
muy potito el post.
pero yo reivindico mi derecho a no casarme!
27 Junio 2005 a las 23:01 usando(Leído hace unos días en la prensa. Dadle el crédito que queráis)
El fútbol pronto dejará de ser un privilegio.
Tras largas deliberaciones la FIFA decidió al fin que a partir del mes de julio se encuadrarán dentro de este deporte no sólo las concepciones futbolísticas más tradicionales, consistentes en meter el pedazo de cuero con los pies entre tres palos, sino que también se dará cabida al juego libre con las manos, quebrándose de este modo el tabú histórico que excluía dichas actitudes de las reglas.
La medida viene propiciada por las quejas de los colectivos que consideran que su derecho a jugar con todas las extremidades se ve lesionado por la restricción antinatural a las inferiores. En relación al tema su portavoz en España comunicó a esta agencia que si Maradona pudo hacerlo y fue válido, ¿por qué a nosotros se nos discrimina?.
La Federación ha tenido que ceder igualmente a las presiones de los grupos que, en buena lógica, exigían la supresión de otro prejuicio, quizá el principal y más ominoso, es a saber: que se requiere una pelota, dos equipos y un campo para que el partido pueda celebrarse. Esta consideración, bien mirado gratuita, quedará abolida definitivamente gracias a la legislación en trámite.
A pesar de las quejas de ciertos sectores poco aperturistas, las autoridades competentes han insistido en la importancia de no variar la denominación fútbol, que, gracias a su nuevo significado, englobará prácticas hasta ahora marginadas de la esfera futbolística, como el balón bolea, el lanzamiento de jabalina o el póquer. Todo ello, dicen, en aras de la igualdad más escrupulosa y del derecho a marcar goles, deducido espiritualmente del derecho a la libertad de movimientos.
Los jubilados artríticos están de enhorabuena. Si bien su incapacidad física hacía imposible que se integrasen a las ligas de balompié, en cuestión de semanas serán tan válidos como el que más para emular a Ronaldinho. Sin moverse de la silla, por supuesto, y partiendo la baraja de naipes mientras las enfermeras hacen la ola.
Saludos.
Daniel.
http://www.miscelaneateologica.tk
4 Julio 2005 a las 2:25 usandoDaniel, supongo que habrá a quien el texto que pegas le parezca gracioso.
4 Julio 2005 a las 2:40 usandoA mí me parece desafortunado. No sé la ilusión que pueda hacerle a un artrítico poder jugar en primera división. Pero sí puedo imaginar la frustración que produce ser discriminado en algo tan esencial como el amor, el derecho a compartir tu vida con la persona a la que amas, a que herede tus bienes, a formar con esa persona un lugar de convivencia, a criar y educar hijos, a quererlos y ser querido por ellos…
Los Derechos Humanos son radicalemente contrarios a la Naturaleza, mucho más que la homosexualidad, suponiendo que ésta lo fuera. Y no por ello dejan de ser nuestro mayor logro. El ser humano ha superado su animalidad. Yo me siento orgulloso de ello, ¿tú no?
Y no lo llames matrimonio si no quieres, eso me da totalmente igual.
LA REIVINDICACIÓN GAY FRENTE AL AMOR Y AL DERECHO
(…) se sabe que al principio aquella ardiente tendencia de los sexos entre sí fue instituida por un Creador muy sabio, no para saciar un deseo vacío, pues si se aspiraba a eso únicamente se iba a suscitar una situación muy repugnante y una confusión máxima en el género humano (Pufendorf, De los deberes del hombre y del ciudadano según la ley natural).
“La pluralidad de las mujeres conduce, ¡quién lo diría!, a ese amor que la naturaleza reprueba, porque una disolución arrastra consigo otras” (Montesquieu, El Espíritu de las Leyes).
De estos enlaces sin reflexión, o dictados por intereses mal entendidos, no pueden esperarse sino uniones desgraciadas, desaciertos continuos, frecuentes desórdenes y una generación sin vigor (Barón d’Holbach, Del amor conyugal).
1. INVENCIONES JURÍDICAS Y DERECHOS HUMANOS
Ulpiano dejó escrito de manera memorable que el derecho natural es aquel que la naturaleza enseñó a los animales, a saber, el derecho a la supervivencia, del que la fe en la inmortalidad no es más que su prolongación lógica en los seres dotados de entendimiento. Ahora bien, lo que en los brutos es mero conato o instinto de conservación, en los hombres es la búsqueda de la felicidad mediante la vida virtuosa.
Determinar qué es virtuoso, independientemente de lo que la ley diga, es el objeto del derecho natural. La ley se contradice, la razón jamás, de donde deducimos la superioridad rectora de esta última. A estos efectos apunta Francisco Suárez (De legibus):
“… toda vez que este camino de salvación radica en las acciones libres y en la rectitud de las costumbres, rectitud moral que depende en gran medida de la ley como regla de la conducta humana, de ahí que el estudio de las leyes afecte a gran parte de la teología y que, al ocuparse ésta de las leyes, no haga otra cosa que contemplar a Dios mismo como legislador”.
No es necesario, pues, presuponer a Dios para conocer lo justo (los letrados paganos son un buen ejemplo), aunque él sea el único que garantiza la justicia en última instancia y el que da coherencia al sistema de lo verdadero, lo bueno y lo bello.
El viejo argumento que han usado los empíricos y defensores de la “tabula rasa” moral alega precisamente que los ordenamientos de los hombres son inconsistentes en el tiempo y en el espacio, por lo que no hay que presuponer ninguna base inalterable en ellos. A esto se contesta con el siguiente paralelismo: que, obviando las normas de jurisdicción, también se da una colisión ideal entre los jueces de un mismo país en la aplicación de leyes idénticas, dictándose sentencias dispares en casos análogos. Con todo, tal extremo no resta un ápice de validez a la norma, por lo que hay que concluir -y así lo hacen nuestros juristas- que al menos una de las resoluciones en conflicto está mal fundamentada.
La voluntad y el consenso tampoco bastan para integrar el poder constituyente. El simple deseo, que compartimos con las bestias, no es el que nos hará llegar a una sociedad justa. Urge, entonces, una definición objetiva de derecho natural, cuya fórmula abreviada propongo acto seguido:
Tenemos derecho a todo aquello que Dios, la naturaleza y la sociedad nos permitan.
En caso de darse un dilema ético entre la voluntad de Dios -la razón- y la naturaleza, Dios predomina; si se produce entre la naturaleza y la sociedad, que es naturaleza segunda, prevalece la naturaleza primera, de la que aquélla es imagen e imitación.
Para el primer caso tenemos el abismo que media entre las pasiones, que deben superarse, y las acciones, a las que hay que seguir a pesar de la naturaleza, en vistas a fines potenciales, esto es, intangibles.
Para el segundo caso está la locura de las sociedades que impugnan su propio fundamento, como las comunidades caníbales o las homosexuales. Negándose el derecho caudal del hombre (recuérdese: la supervivencia), ya sea a través de la subordinación del valor sagrado de la vida al pecado de la gula, como es práctica común entre antropófagos, ya haciendo otro tanto con el de la lujuria, a guisa de los invertidos, se niega al hombre mismo.
Esto también vale para cierta versión positiva del derecho natural, ampliamente consensuada por las naciones, cuyos preceptos rezan:
“Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia.
Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.”
Artículo 16 de la Declaración de los Derechos Humanos.
“Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.
Artículo 2.1 de la Declaración de los Derechos Humanos.
1. Interpretación literal.
Llamo la atención del lector sobre el siguiente detalle: el primer precepto no habla de restricciones por motivos de sexualidad. ¿No será, pues, que el matrimonio homosexual es contrario a los Derechos Humanos? Si tal cosa se revelase cierta, estaría permitido discriminar a los matrimonios homosexuales, ya que ello no figura como expresamente prohibido en la Carta. En efecto, “… sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión” significa, “a sensu contrario”, que pueden contemplarse otras restricciones, como la prevista por razón de sexo o de parentesco.
La lista, pues, no es abierta. La ley positiva debe ser “scripta et stricta”, sin permitir interpretaciones de manga ancha que la desnaturalicen; sobre todo en aspectos cruciales.
Además, que algo esté permitido (”todo lo que no está prohibido”) no significa que sea un derecho humano. Así, la facultad de ir a la playa o poseer coche pueden ser contrarias a ciertas disposiciones de protección del medio ambiente.
Todavía más: Si el matrimonio homosexual tuviese el rango de derecho fundamental, no sólo habría que ilegalizar a la Iglesia Católica y a todas las confesiones que lo rechazan, sino también considerar que todos los Estados que no reconocen dicho pseudomatrimonio vulneran las disposiciones básicas de convivencia que se han dado los pueblos. O lo que es lo mismo, el 99% de los que integran la comunidad internacional, incluyendo a los propulsores e ideólogos del texto.
2. Interpretación histórica y sistemática.
Por lo cual fingir en un alarde de “espiritualismo” que el legislador ignoraba la prohibición de contraer matrimonio entre personas del mismo sexo es a todas luces un exceso interpretativo.
Hasta aquí hemos presupuesto que “matrimonio” significa lo que la ideología gay quiere, y ni con esas se ha logrado demostrar que algo semejante se prevea en el texto que se comenta.
Sin embargo, la realidad es muy otra a la que en un principio dimos por buena, pues por ese término el legislador entiende en todo momento el matrimonio heterosexual, el único existente entonces.
Así, si bien el artículo 2, en una lista abierta, procura por extender a diversos supuestos discriminatorios típicos todos los derechos reconocidos en la Carta, no introduce la posibilidad de crear nuevos (el “matrimonio negro” o el “salario chino”), sino que se circunscribe a lo conocido.
Si se hubiera querido proponer un matrimonio prácticamente sin límites, se habría otorgado el derecho a todos, reconociéndose expresamente las excepciones que se estimaran (de parentesco, por sentencia penal condenatoria, etc.). Pero, en lugar de eso, se permite al legislador nacional regular dichos límites con razonable holgura.
Ahora bien, dicha licencia tiene un tope. Sabemos que en algunas zonas geográficas la edad matrimonial es mucho más temprana que en la nuestra. Bajo la concepción jurídica occidental tal posibilidad colisionaría con el derecho a la infancia, esto es, el derecho a no ser explotado durante la edad previa a la pubertad.
Esta inferencia no puede extraerse del texto mismo de la Carta, por lo que se precisa una interpretación histórica. Si ésta se rechaza en el caso de los matrimonios homosexuales, ¿qué nos empuja a no hacer lo mismo con los niños?
3. Interpretación teleológica.
Añado que los infantes tienen en el ordenamiento español, por herencia romana, derecho a aceptar donaciones puras. El dato según el que idénticos sujetos no puedan contraer matrimonio nos informa de que no se estima que éste sea un derecho simple, sino una relación compleja de derechos y obligaciones, entre las que naturalmente se encuentra el mantener a los hijos. Sin embargo, no puede obligarse a nadie a hacer lo imposible, razón por la cual los homosexuales no están obligados a cuidar de los hijos que no son capaces de tener y, por consiguiente, tampoco disponen del derecho a casarse.
No tiene ningún fuste dar protección jurídica a una pareja que no espera traer hijos al mundo, ya que eso sería lesivo para los célibes, mucho más desvalidos al contar con una remuneración menos. El argumento no se aplica a los estériles, dado que su condición es accidental y no necesariamente definitiva.
El matrimonio surge como respuesta del Estado al servicio que de modo natural ofrecen a éste las parejas que engendran una progenie y sostienen sus cargas. Sin la obligación actual o futura de mantener la descendencia, el matrimonio carece de sentido.
Como se ha dicho, los homosexuales no pueden contraer esa obligación de manera autónoma, sino a lo sumo recurriendo al auxilio de la ley (adopción, inseminación, etc.). De ahí se sigue que no tienen un derecho natural al matrimonio, como pareja, pero sí un derecho civil en tanto que ciudadanos, es decir, como individuos.
El matrimonio homosexual, pues, es una ficción indeseable.
Además, en el 16.3 de la Declaración se nos dice:
“La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad”.
¿Cómo va a ser natural la familia formada por homosexuales, si por naturaleza es incapaz de engenderar y perpetuarse en el futuro? ¿Qué clase de fundamento social es el que necesita a la sociedad misma para fundamentarse mediante el reconocimiento de artificiosas prerrogativas?
Resumiendo:
1) Queda claro que el artículo 16 sólo puede referirse al matrimonio tradicional, según se deduce de su interpretación literal, histórica, sistemática y teleológica, no habiendo otras permitidas en Derecho civil.
2) No es menos patente que el artículo 2 prohíbe restringir el derecho al matrimonio heterosexual, salvo en el caso del parentesco y de la edad mínima, contemplado el derecho a la infancia.
Por si fuera poco, los textos iusnaturalistas clásicos dan una definición de la igualdad que en nada se parece a la que nos quieren vender los igualadores de hoy (Enciclopedia, Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios):
“Igualdad natural: Es la que está presente en todos los hombres únicamente en virtud de la constitución de su naturaleza. Esta igualdad es el principio y el fundamento de la libertad.
La igualdad natural o moral está, pues, fundada en la constitución de la naturaleza humana común a todos los hombres, que nacen, crecen, sobreviven y mueren de la misma manera”.
Ahora bien, la homosexualidad no es común a todos los hombres. Ergo el matrimonio homosexual, al sustentarse en una mera preferencia erótica, ni integra la igualdad ni es un derecho natural del hombre.
Además, un conocido adalid y teórico de las libertades modernas escribe en su obra cumbre (Montesquieu. El Espíritu de las Leyes):
Todo lo que concierne al carácter del matrimonio, su forma, la manera de contraerlo y la fecundidad que proporciona, razón por la cual todos los pueblos han creído que era objeto de una bendición particular que, sin estar siempre ligado a él, dependía de ciertas gracias superiores; todo esto es del dominio de la religión.
Las consecuencias de esta unión con relación a los bienes, a las ventajas recíprocas, todo lo que se refiere a la nueva familia, a aquella de la que procede y a la que debe nacer: todo esto concierne a las leyes civiles.
Cuando el Estado olvida este principio separador se extralimita en sus competencias, se torna totalitario y osa definir una institución previa al mismo Estado, no conformándose con regular sus implicaciones en el ámbito jurídico-civil. Carece, pues, de todo derecho a hacerlo. Con lo cual deviene:
a) Liberal, porque desregula, privatiza y somete a la voluntad subjetiva, desposeyéndola de causa justa, una institución tan básica como el matrimonio.
b) Totalitario, porque no respeta la división entre el hecho natural (la familia) y sus consecuencias en el derecho privado, sino que aspira a definir lo primero con la excusa de garantizar lo segundo.
2. ¿QUÉ ES, ENTONCES, EL MATRIMONIO?
I.
El matrimonio es la expresión sagrada del amor erótico y la plasmación erótica del amor místico.
Todos, hombres y mujeres, pueden amar a Dios, permitiendo su gracia y cesando en cualquier resistencia que contra ella hubieran concebido. Un amor semejante tiene inicio en la pasión y no en la acción, al contrario que el amor mundano, que se incoa en la acción y termina en la pasión.
Así, cuando amamos al Dios que nos ha amado permanecemos libres de defectos y de limitaciones absolutas. Pero nadie que sea humano, ni los santos siquiera, mantiene ese amor siempre. Se salva, entonces, el que lo conserva hasta el final.
Ahora bien, la mayoría de las mujeres son por naturaleza promiscuas y aman al paradigma en lugar de al hombre, mas el matrimonio las dignifica. Porque el matrimonio da un fin final a la mujer (la maternidad), que hasta entonces era materia prima, y un producto al hombre (el hijo), que era mera forma o potencia. Por él ama aquélla al hijo concreto, a su hijo, en el que ve encarnada la imagen o paradigma del padre. Luego, al fin, también consigue amar al padre, su marido, en la concreción de un ser, como su causa eficiente e inseparable.
Recuerdo que María, la mujer más perfecta según el cristianismo, no tuvo un verdadero marido. Por tanto, su amor hacia su hijo -reflejo de Dios y de la humanidad- fue pleno e incondicionado.
De lo que se sigue que la mujer ordinaria es incapaz de amar perdurablemente fuera del matrimonio, es decir, sin confiarse a ese sacramento. ¿Significa lo anterior que todas las mujeres de tal condición, que son la mayoría, si prescinden del compromiso firme, corren el riesgo de parecerse a las prostitutas? En efecto, aunque sean vírgenes.
Por otro lado, los hombres, que sí están facultados para amar autónomamente, son incapaces de dar fruto por ellos mismos, por lo que suelen extraviarse en fantasmagorías eróticas. Por ende, su amor carnal no es perpetuo si prescinde de esa finalidad carnal y natural, evitándola, por más que cumpla con los requisitos de reciprocidad y suficiencia.
En definitiva, habiéndose concebido el matrimonio para satisfacer los fines carnales del hombre y los espirituales de la mujer, es falso y dañino un “matrimonio” que deje al hombre sin hijos y a la mujer sin maternidad, como es el caso de las uniones homosexuales, a las que sólo la demencia puede dar crédito.
II.
“Cuando la alimentación es comunión y nuestro hijo crece ante nosotros, es cuando creemos que la tierra y la naturaleza tienen nombre de mujer”.
Así escribía el progre Joan Barril hace ocho años (Condición de padre, 1.997). Esta mañana le he visto escarnecer las manifestaciones en favor de la familia. Supongo que hoy, ya entrados de lleno en la era de lo políticamente correcto, no tendría reparos en reeditar el libro y trocar la palabra “mujer” por “persona”, más neutral y digerible.
¿No eran los partidarios de la ampliación de derechos quienes decían -con razón- que el significado de una palabra debe ajustarse a su uso? Con la misma razón les digo que es el hecho el que propicia el derecho que ha de regularlo, no al revés. Cuando las parejas homosexuales estén en condiciones de dar nuevos miembros a la sociedad podrán exigir ser tratadas como el matrimonio, facultad de adopción incluida.
Hago notar, para los que gustan de razonamientos especiosos, que un estéril estará en condiciones de engendrar cuando se cure, y que nadie debe ser marginado por sufrir una disminución. Ahora bien, el caso de los matrimonios gay es completamente distinto, ya que no se trata de regular la disminución, sino de disminuir la regulación. Por eso los que nos sentimos amparados por ella no podemos permitirlo en aras de una quimera, ni dejarnos difamar por los profetas del nuevo orden. Se empieza así y se termina por declarar contrarias al Estado de Derecho a todas las organizaciones que no respeten “la igualdad”. Si hoy nos censuran de palabra con nuestro consentimiento, mañana será “ex lege” y sin él; pasado, quién sabe.
Sobre la “homofobia”, vocablo necio y mezquino donde los haya, respondo con un adagio de La Rouchefoucauld:
“Algunos temen ser despreciados, porque son despreciables”.
Y es que no deja de tener su gracia el que la verdadera fobia, o sea, miedo, venga a ser la que expresan los paranoicos gays mediante este término, acuñado “ad hoc” para avergonzar y marginar a todos sus adversarios ideológicos.
¿Quién debe “adaptarse a los nuevos tiempos”? ¿Sólo se dan en España? ¿Está fuera del tiempo el resto del mundo? Evidentemente no. En este caso, lo lógico y hasta democrático es que el lobby gay se adapte a los demás, en lugar de acogerse a falacias provincianas y a infantiles dilemas de todo o nada.
III.
El día en que los homosexuales engendren entre ellos dejarán de ser hombres y hombres o mujeres y mujeres, por lo que también abandonarán su condición de homosexuales. Pero no quiero ni imaginar la clase de criatura, sentimentalmente amorfa y psicótica, que puede derivarse de este experimento hermafroditista. Probablemente, si se llegara a dar, desembocaría en la destrucción agónica de la raza humana, pues nadie se reproducirá cuando ello deje de ser fácil, placentero y enriquecedor en lo interpersonal.
Lo que está haciendo el Estado es desregular el matrimonio, lavarse las manos. La palabra no es importante, o no en exceso. Importa que todo matrimonio, el auténtico y el bastardo, tendrá ahora un mismo fundamento viciado. ¿Acaso no protestaríamos si alguien definiese al hombre como un bípedo implume?
Personalmente estoy dispuesto a negociar definiciones, pero no a capitular sin argumentos. Tengo un límite: no admito que algo signifique una cosa y su contraria; eso es ofuscarse en la vaguedad del lenguaje. Y donde no hay un lenguaje claro tampoco existe una moral limpia.
Se nos intenta meter en la cabeza que el amor homosexual existe, sólo porque las palabras “amor” y “homosexual” existen y pueden juntarse en una sola frase. Estamos ahítos de los monólogos autoapologéticos a lo Walt Whitman (el poeta amanerado por excelencia): yo soy yo porque me yoeo yoeándome… por retambufa, valga la parodia.
La Iglesia blande sus objeciones desde una lógica más desprejuiciada que la del comparsa gay, a pesar de que con ello se granjea enemistades, chantajes y amenazas. En una época en la que el triunfo político se basa en la sonrisa, la demagogia, la concesión graciable y el bombardeo publicitario, eso es de agradecer y de admirar.
En cambio, con el actual esteticismo mediocre y con la ética del “laissez faire” y la armonía de pulsiones simpáticas (”buen rollo”) se está a las puertas de dar la bienvenida, o allanar el camino al menos, a un nuevo régimen fascista.
IV.
El matrimonio ha contado tradicionalmente con tres vínculos o “cadenas” que unían a los dos cónyuges, a saber:
1) El vínculo religioso, por el que se manifestaba públicamente un compromiso ante Dios y, en consecuencia, indisoluble.
2) El vínculo legal, según el cual dos personas consentían en obligarse objetivamente, contrayendo derechos y deberes recíprocos.
Con la aprobación del divorcio también se establecieron como objetivas las causas de disolución de dicho vínculo.
3) El vínculo natural, según el cual dos personas de distinto sexo que mantienen relaciones sexuales logran descendencia, quedando unidas por una potestad común.
Ahora bien, a partir de la reforma del Código Civil español esas tres cadenas sustentadoras de la familia se reducen a cero:
1) Se niega el vínculo religioso preceptivo, por lo que el matrimonio, dada su naturaleza civil, es disoluble.
2) Se subjetiviza el vínculo legal en favor de la voluntad de las partes y se suprime la causa de revocación del mismo, que ahora es libre.
3) Se anula el vínculo natural, necesario hasta la fecha (salvo en casos de esterilidad o medidas anticonceptivas), y se convierte en un hipotético vínculo legal, la adopción, voluntario para el adoptante y facultativo para la Administración que la concede.
Hoy en España el Estado da más garantías al que arrienda un inmueble que al que funda una familia.
V.
El divorcio, aunque erróneo y dañino, se asienta en cierto modo en el derecho natural: uno puede rescindir el contrato por el que se ha obligado, si se incumplen los pactos, promesas o expectativas que dieron lugar a él. La Iglesia no condesciende porque considera que el matrimonio es una institución divina por la que el hombre y la mujer obtienen algo superior a sus fuerzas: el altruismo, la fidelidad, la capacidad de renunciar a la pasión indiferenciada para fijarse un fin eterno. Éste es el sacramento por ella administrado, que exige la fe en el amor.
En definitiva, y a la vista del oportunismo en boga, los gays tienen tanto derecho a contraer matrimonio como cualquier legislador futuro a negárselo. No hay más garantías cuando uno se acoge a la anti-moral iuspositivista. Ya que el “matrimonio homosexual” no sólo contraviene la ley divina, sino que también es naturalmente aberrante, absurdo (pues, ¿en qué promesa íntegra y estable podría basarse?). Es, sin duda alguna, el siguiente paso hacia la deshumanización.
VI.
Creo que nadie se ha parado a meditar las consecuencias de la perpetuación de familias con vínculos estrictamente jurídicos.
Imaginemos una unión familiar homosexual con un hijo adoptado. El hijo, al hacerse mayor, es también homosexual y forma una nueva unión, acogiéndose igualmente al derecho a adoptar. Digamos que otro tanto se repite en la generación siguiente.
Mi pregunta es: ¿qué vínculo habrá entre abuelos y nietos, salvo el hecho de ser homosexuales? En efecto, no se dará ni vínculo sanguíneo ni vínculo jurídico relevante, por lo que esas personas bien podrán relacionarse sexualmente entre sí sin miedo a escándalo.
Entonces, ¿qué diferencia hay entre estas “familias” y las orgías gays? Respondo: las ventajas económicas reconocidas por el Estado a tan constructivas conductas.
VII.
La mayor parte de la sociedad es indiferente al tema de los matrimonios homosexuales, pues no le afecta de modo directo. Son los políticos los que deberían ocuparse por lo que es común, en lugar de ceder a presiones de lobbys que ayer clamaban por el amor libre y hoy, sin renunciar a éste, fingen querer compatibilizarlo con un modelo familiar que calca al del heterosexual conservador. Es ridículo.
Sigamos con el juego de las asociaciones:
¿Qué disimilitudes hay entre dos gays casados y dos gays libertinos y sin compromiso? Ninguna, sólo la formalidad de un débil contrato, egoísta en tanto que, ex natura rei, sólo protege a sus contrayentes. Pero ello permitirá a muchos darse la apariencia de familia y lograr la patria potestad por un medio mucho más seguro que el de la adopción individual, ya que el juez no puede entrar en valoraciones morales si la norma las ha obviado expresamente. Ahora bien, una pareja heterosexual no necesita de semejante artimaña, dado que es capaz de engendrar por sí misma, salvo en los casos de infertilidad, involuntarios. De ahí que este derecho se exija sólo para los desviados, ignorando el interés del niño.
Al degradar la institución del matrimonio se degrada la familia y, en consecuencia, al hombre mismo.
El problema es la adopción por parte de las parejas gay, forzosa en caso de que quieran tener hijos, ya que de este modo se convierte la excepción en regla. El niño deja de ser la carga natural de quienes lo engendran para transformarse en un derecho positivo de los que formalizan cierto contrato. O sea, justo lo opuesto.
Esta alteración de su estatuto repercute en su libertad. Pues, si a todo derecho corresponde una obligación, al pretendido derecho de las parejas homosexuales a adoptar corresponde la obligación del niño a ser adoptado, con la renuncia a su vínculo previo, que contemplaba un padre y una madre.
Por otro lado, la carga positiva de las parejas que adoptan, a saber, la de mantener al adoptado, parte de un derecho inexistente, por lo que también se torna extremadamente débil.
Se trata, pues, de una pérdida neta y de una perversión de la finalidad de las adopciones.
Éstas sólo crean una expectativa de derecho antes de constituirse. Una vez constituida, aunque irrevocable, la adopción depende de la legislación nacional y no de los lazos naturales. Es más, el procedimiento está sujeto a que haya niños en disposición de ser adoptados. Luego no puede hablarse de un derecho natural a adoptar, tampoco para las parejas de condición heterosexual.
El reconocimiento positivo del derecho a adoptar se basa en que hay un menor en situación de desamparo y no se encuentra otro modo de darle cobertura. Ahora bien, mientras se encuentren parejas heterosexuales dispuestas a cumplir dicho cometido, no debe concederse tal derecho a las homosexuales, pues la naturaleza ha impedido de modo absoluto a éstas formar una familia.
Si el gusto diese derechos, todo sería un derecho, pues todo es susceptible de ser objeto de deseo. Se requiere, entonces, la capacidad; y es especialmente incapaz el que ha renunciado a su virtualidad reproductora en favor de entregarse a la líbido contra natura.
VIII.
Otro tanto sucede con la filiación. Imaginemos que la potestad patria se adquiriese, en virtud de una nueva ley, besando al huérfano menor de edad en la frente, sin más garantías, siempre que éste prestara su consentimiento a tal acto. ¿Supondría eso una lesión de las filiaciones ya existentes? No de forma directa. Pero, ¿qué decir de las venideras? Y no hablo ya de extender dicho precepto al menor no huérfano, haciendo que la paternidad se vuelva revocable.
Si consideramos que el matrimonio o conyugio es el origen natural de la filiación, la reforma actual no está en absoluto alejada de estos casos rocambolescos que, ya que son posibles en manos de un legislador majadero e ignorante, aún conservan la suficiente fuerza para escandalizarnos.
Hoy, digo. Mañana quizá alguien nos convenza de que la pedofilia -bautizada con un nuevo nombre- es un derecho humano. Están en ello.
3. ¡EL GAY VA DESNUDO!
El lobby gay y la heterosexualidad degenerada (la homosexualidad siempre lo es) quieren que el sexo sea algo indiferente, neutro, relativo, convencional, intercambiable. Pero el sexo es algo más que echar una cana al aire. En cierto modo es la esencia del hombre, tanto del vulgar y sensual como del extraordinario y espiritual. Ambos se definen en base a su relación con el sexo, sea ésta inercial o racional, obvia o problemática. Negar esta condición constitutiva del sexo es negar al hombre y convertir la humanidad en una especie animal más. Con la diferencia de que, para colmo, se la condena a la más vergonzante y egoísta de las extinciones en el altar de la lujuria.
Los homosexuales tienen un vicio por su condición, pero no pecan si no consienten a él. Absolutamente nadie puede ignorar por tiempo indefinido las tendencias viciosas, y ningún mortal está libre de pecado. Ahora bien, ¿qué pensaríamos de un obeso que intentase elevar la gula a la categoría de privilegio civil? Una cosa es respetar a los homosexuales y otra muy distinta es asumir los postulados de los gays, rendirse a la bajeza.
Antes he dicho que el sexo, como valor psicológico, es la esencia del hombre, ya que no hay manera de sustraerse a él mientras se está vivo. Sin embargo, el sexo como valor moral aislado y hedonista es voluntad de descomposición, de desintegración y de vacío. Es una protesta contra el peso de la existencia. Se opone, entonces, al amor, del que resulta lo contrario: la voluntad de unión, de integración y de lleno, la afirmación de la vida.
Un monstruo no es tal por su carácter improbable, es decir, por la parvedad de casos de su tipo, pues, si así fuera, también serían monstruos los seres excepcionales, Jesucristo a la cabeza. Ahora bien, el fenómeno monstruoso se da cuando un ser está dotado de órganos o facultades que no corresponden a fin alguno, como por ejemplo, tres ojos en un mismo rostro (que rompen el eje de simetría de la visión), la bicefalia (que impide ejercer autónomamente el control sobre los miembros) o la atracción por personas del mismo sexo, destinada a eliminar el amor de la faz de la tierra, como preámbulo macabro a la desaparición de la raza humana.
Primero fue el amor sin descendencia (”libre”), luego el amor sin compromiso (al que habría que llamar “libérrimo”). Ahora sólo queda el “amor” sin amor, entiéndase, la cópula libertina, esgrimiendo el mero goce escatológico del propio cuerpo en perjuicio de cualquier otra consideración. Hay heterosexuales que “aman” así, pero no están obligados a hacerlo. La institución jurídica del “matrimonio homosexual”, por contra, crea un modelo que desecha cualquier forma de relación que no sea la fundada en el banal interés erótico y en la indiferencia sádica.
No puede haber comunión de ideales ni afirmación de la vida (esto es, familia) desde la perspectiva de la caducidad, como tampoco puede darse la amistad desde la instrumentalización sexual del otro (”Para considerar a una mujer nuestra ‘amiga’ sería preciso que nos inspirase alguna suerte de antipatía física”, dejó escrito Nietzsche). Los homosexuales degradan el amor, rebajándolo hasta el nivel de la amistad, para acto seguido arruinar la amistad, encerrándola en la mazmorra del sexo.
Y bien, el origen de la homosexualidad es en buena parte sociológico, a saber: una mala disposición del padre para que el hijo se identifique con él. Y como el error engendra error, de familias malas pueden salir familias peores y hasta antifamilias o pseudofamilias. ¿Cuál es el quid del descalabro? Una sociedad débil, egoísta e individualizada daría lugar a esta clase de fenómenos de otro modo inexplicables.
Hoy los jacobinos, antes iusnaturalistas, olvidan la frontera que el mismo Parlamento inglés se autoimpuso: “La ley lo puede todo, excepto convertir a un hombre en mujer”.
La medida legislativa que se comenta no ha sido acordada por ser un avance en materia alguna, sino por resultar electoralmente sabrosa. No se ataque, pues, a la Iglesia, que siempre dijo lo mismo: atáquese al partidillo que desde su fundación hasta la fecha ha tardado 125 años en reconocer y proclamar un “derecho inalienable”, como parece al fin que lo es el concubinato homosexual. Mas adelantemos algo de teoría.
El buen Estado debe reconocer los máximos derechos, que son finitos y consustanciales, y al menos garantizar las libertades, infinitas y de carácter accidental, en tanto que éstas no frustren a los primeros. Es de notar que los derechos se complementan mutuamente (al integrar la noción de hombre), mientras que las libertades de signo contrario (que constituyen al individuo) se limitan recíprocamente. Los derechos, a su vez, constriñen las libertades adversas a su realización, pero ninguna libertad, ejecutada para el caso, puede disminuir un derecho en general reconocido.
Visto esto, pocos negarán que el trocar una libertad en derecho positivo “erga omnes” equivale a debilitar por un tiempo indeterminado todas las libertades y también todos los derechos naturales que se le oponen (verbigracia, el derecho a la familia). Aquí se une el inconveniente de que con ello no se protege nada duradero que justifique tal gravamen, quedándose la cosa en un mero refrendo “a posteriori” de la voluntad de Zutano y Mengano, privadamente respetable, si bien inútil y redundante en lo público. El individualismo institucional, además de ser una suerte de oxímoron, empobrece la dimensión del hombre.
Un Estado que garantice todos los derechos será o bien perfecto, si los armoniza con la libertad, o bien tiránico, si no lo logra. En adición, un Estado que reconozca todas las libertades se destruirá a sí mismo, convirtiéndose en anarquía. Por último, el que sólo reconozca parte de ellas cederá una fracción de su soberanía a grupos de poder, cual oligocracia.
Las parejas estables gays, las poquísimas que hay y que habrá, no dan nada a la sociedad, luego la sociedad no les debe nada en tanto que parejas. Ello aún sin entrar a juzgar su aptitud moral, que, por supuesto, también se discute.
El amor, en efecto, es la unión perpetua (o así pretendida) de dos seres y, en el caso de hombre y mujer, unión en cuerpo y espíritu. “Que sean una sola carne”: cualquier otra definición lo desvirtúa. Así pues, el amor erótico, a diferencia del amor intelectual o místico, implica que esa perpetuidad se extienda al cuerpo mediante la descendencia. Y no puede decirse que el “amor” entre homosexuales sea místico, pues es carnal. Entonces, al carecer de fines carnales, es falso amor erótico, es mera lujuria y sometimiento a las pasiones, lo cual -si bien no basta para incapacitar o desacreditar a nadie- tampoco debe conceder derechos de más.
La sodomía no tiene ningún fin, ni próximo ni remoto, que no sea la obtención de placer, implícita de por sí en cualquier acto. Rascarse un brazo -se me contestará- tampoco cuenta con fines adicionales, y no por ello entra en la categoría de lo anormal o deforme. Pero nadie consagra una parte importante de su vida a rascarse, ni aspira a edificar algo superior a partir de este fundamento. Por ello es un abuso crear instituciones jurídicas “ad hoc” que, más allá de la protección contractual, amparen derechos inexistentes, como el que puedan tener los zurdos a trepar escaleras violetas. Máxime cuando tales prerrogativas individuales se oponen a derechos inalienables de la sociedad, por ejemplo, el de fundar una verdadera familia.
Pero advirtamos este extremo: El matrimonio civil es el sometimiento del otrora compromiso eterno a la contingencia contractual, la permuta de la fidelidad de dos por la voluntad condicional de uno y otro. Sólo hay un auténtico matrimonio: el que nace queriendo durar para siempre; sólo Dios puede refrendar pactos incondicionales, indisolubles en sí y superiores a todo albedrío una vez consumados.
Si el matrimonio civil moderno ha logrado prosperar ha sido dado su parasitarismo con respecto al católico, empezando por el nombre. A pesar de ello, ha supuesto una brecha en la noción sacramental de la familia, que ahora se concibe con los trazos pragmáticos de una sociedad en comandita. No es extraño que ya muchos vean en esa versión descafeinada y falsa de matrimonio, y por extensión también en el matrimonio católico, un “papeleo inútil”, prefiriendo a cualquier vínculo formal la ausencia completa de sujeción, el mero estado de facto, la idílica beatitud primitiva.
Viene entonces cuando, en un ataque de inconsecuencia, “el pueblo”, el atolondrado pueblo, exige que se legisle sobre las parejas de hecho porque la razón natural y la “igualdad” lo requieren. Salimos, pues, de una regulación para caer en otra. ¿Con qué cometido? Protegernos de nuestra propia voluntad, aunque lo hagamos de manera artificiosa mediante la ley, que imaginamos no impuesta, sino emanada de nuestras conciencias.
El “matrimonio homosexual”, en fin, es un paso más en este montaje metafísico-jurídico, nacido para despojar al hombre de sus responsabilidades irrenunciables en favor de un Estado omniabarcante, cuyo proceder no debe cuestionarse ni siquiera en el fuero interno. Se trata en definitiva del sueño de un déspota como Napoleón (impulsor del Código Civil), perpetuado en el ideario fáustico del ateo.
Además, el placer sexual es una pasión y, por consiguiente, carece de fines propios. Los homosexuales no reinvindican el derecho al amor -eso iba a ser como reinvindicar el derecho a la alegría: una estupidez-, sino al placer. La capacidad de amar no puede regularse de forma directa, pues es de naturaleza interna. Sólo se regulan los actos externos, a saber, la consecución de una descendencia, a cuyo núcleo afectivo llamamos familia, o en su caso, la búsqueda del mero goce, a la que nos referimos como concubinato. La homosexualidad queda forzosamente reducida a este último supuesto.
El sexo es siempre promiscuo, el amor es su némesis, que le pone freno. Y el amor necesita un cauce o fin permanente para no extraviarse ni agotarse demasiado pronto. Así pues, el “amor homosexual”, aun si existiese, cosa que niego, no tendría nada que ver con el matrimonio, al no contar con fines naturales.
Los gays reclaman el derecho al matrimonio para escarnecer el amor y, mediante su marginación, parecer ellos menos enfermos. Se intenta dar una solución sociológica a un problema a la postre psicológico, arrastrándose a todo el cuerpo social en una caída en picado hacia la animalidad.
No podemos proseguir sin esbozar una caracterización de nuestro objeto de estudio. Las características del amor son tres:
1) Ánimo de perpetuidad
2) Intención de reciprocidad
3) Suficiencia
Cuando se cumplen las tres se da el amor en cualquiera de sus vertientes: consanguíneo, erótico o místico, de menor a mayor sublimidad.
La condición del amor consanguíneo, el más terreno, no puede perderse nunca, ya que es innato. Basta, en efecto, con que se den relaciones de parentesco lo bastante notorias como para permanecer en la conciencia del amante. No es de extrañar que sea también el afecto más común entre los hombres y el primero en manifestarse.
El amor erótico está a medio camino entre lo innato y lo gratuito, entre lo pasivo y lo activo. Su condición es la unión carnal: no admite separación definitiva y exige su símbolo de perpetuidad en la progenie. De otro modo resulta imperfecto, inacabado. Depende tanto de la propia voluntad como del azar del encuentro y del equilibrio de las potencias de los individuos en que se da.
El amor místico no se adquiere por nacimiento ni por voluntad, sino por irradiación. El deseo que lo alimenta es puramente intelectual, sale fuera de sí y se une por el vértice infinito de la fe.
Veamos ejemplos de amor bastardo:
a) Un caso donde se cumple 1 y 2 pero no 3 es, por ejemplo, el de la poligamia, en la que ninguna relación forma un vínculo completo, sino que todos los conatos de vínculo se unen en una masa acéfala.
b) Si se verifica 1 y 3 pero no 2, topamos con el fetichismo y toda clase de idolatría en la que no podemos ser correspondidos, al tratarse de una entrega unilateral, solipsista y enajenada.
c) Supuesto típico en el que se dan 2 y 3 pero no 1 es la homosexualidad, que renuncia por principio a la descendencia, el único modo de perpetuación carnal. Y si intenta solventar esto por otros medios externos (v.g., la adopción), entonces deja de cumplir 3 y sale de un fraude para caer en otro.
d) Cuando se cumple sólo 3, obviándose 1 y 2, nos hallamos ante un vicio que se autoconsume en su propia pasión, pero no pretende durar ni ser correspondido.
e) La situación por la que se cumple sólo 2, obviándose 1 y 3, retrata un mero ejemplo de seducción sin más pretensiones.
f) Por último, un caso donde se verifica sólo 1, obviándose 2 y 3, expresa el amor intelectual que el artista tiene para con sus obras, que ni espera ser correspondido ni es autosuficiente, pues toda creación exige un código y una materia donde plasmarse.
En resumen:
1) El “amor homosexual” es un acto natural (la cópula) carente de fines naturales (la reproducción).
2) Todo amor busca unir a perpetuidad (el amor entre madre e hijo, padre e hijo, etc. no busca unir a perpetuidad, porque ya nace unido por el parentesco), pero el “amor homosexual” no sólo no lo logra, sino que no puede lograrlo desde sí mismo.
3) Luego, o bien el “amor homosexual” no busca unir a perpetuidad, o bien lo busca sin fruto.
4) Si no lo busca, no es amor.
5) Ahora bien, si lo busca sabiendo que no puede lograrlo, también es engaño.
6) Ergo, se elija lo que se elija, aceptadas las premisas, el “amor homosexual” sólo impropia y arbitrariamente puede llamarse amor.
7) Y, si no se aceptan las premisas, entonces llámese amor a cualquier entretenimiento pasajero, con lo que se demostrará que, para conseguir semejante cometido, se tuvo que vaciar el concepto, tal y como se entiende de ordinario.
Ahora el único freno contra la poligamia es la “dignidad de la mujer”, que se esgrimiría como indisponible frente a aquéllas a las que no les importase compartir marido. Pero parece que a nadie le preocupa la dignidad de la familia. Es hipócrita: permitimos uniones contra natura, minoritarias en nuestra sociedad, y les negamos a los inmigrantes sus uniones tradicionales que, siendo incorrectas, al menos no carecen de fines.
Debo insistir: los gays no buscan ser naturalmente iguales que el resto de parejas, porque es imposible, ya que su condición física y espiritual se lo niega. Buscan que esas parejas sean iguales a ellos: eso sí es posible, y la ley aquí es sólo un instrumento para perpetuar esa práctica marginal. Por lo común la ley reafirma la costumbre generalmente aceptada; en España se ve que también nace para negarla y pervertirla a golpe de chantaje moral.
No deja de ser sintomático el que muchos se hayan tomado a modo de cruzada la invención de derechos, queriendo dotar de una dignidad especial a quien de por sí no la tiene. Como el que maquilla a una rana.
Sólo hacer notar que el “amor homosexual”, como el supuesto amor de los animales, carece de fines conscientes o inconscientes. Con la misma autoridad con que hoy se casan hombres con hombres y mujeres con mujeres, podrían “casarse” caballos con yeguas y hasta yeguas con novillos, amparándose la extravagancia en la libre voluntad del campesino. Ahora bien, el consentimiento sin derecho no obliga a terceros, pues es pacto entre criminales; y España y Portugal bien pueden dividirse el mundo en Tordesillas, que el mundo seguirá su curso.
Daniel Vicente.
http://www.miscelaneateologica.tk
19 Julio 2005 a las 13:38 usandoDaniel, llevo un buen rato comentando tu largo discurso con paciencia y dedicación. Lo iba haciendo conforme lo leía. He escrito como dos folios, pero no voy a continuar.
Tus palabras no lo merecen. Aprecio tu interés, tu erudición y tu esfuerzo indudable al haber escrito algo tan extenso. Pero me estoy sintiendo muy agredido.
No es que tengas unas ideas profundamente reaccionarias, decimonónicas (más bien medievales), trasnochadas, o enfermizas cuando hablas del sexo. Es que creo, sinceramente, que hay un 95% de la población en este país que se escandalizaría leyendo tus palabras.
Decir que si una mujer no se casa por la iglesia es una prostituta (aunque sea virgen) es insultar a muchas mujeres a las que quiero, incluidas mis hermanas y mi pareja.
Decir, o insinuar, que los homosexuales son degenerados y que temen ser despreciados porque son despreciables es insultar a algunos de mis mejores amigos.
De verdad que valoro tu interés al exponer tus opiniones de forma tan rigurosa y ordenada, pero es que nos estás despreciando, a mí y a mi gente.
El mundo en el que vives, Daniel, no tiene nada que ver con tu discurso. Las calles que pisas cada día están llenas de buenas personas, de gente que quiere ser feliz y vivir en paz, que son personas antes que hetero u homosexuales, solteros o casados, célibes o promiscuos.
A mí me alegra profundamente que en nuestra sociedad la homofobia se vaya desterrando, que se toleren cada vez más las relaciones eróticas entre personas del mismo sexo. Eso libra de persecución a algunos de mis mejores amigos, buenas personas todos ellos y ellas, y, por qué no, tal vez a un futuro hijo o hija míos. Ojala, sin son homosexuales, sean respetados como se merecen.
Dices que el amor homosexual no puede ser llamado tal cosa… Eres muy joven; algún día podrías encontrar a dos personas que te demuestren lo contrario. Tal vez tú mismo te enamores de un hombre. Lo bueno de estar vivo es que cada día viene con sorpresas.
Hay cientos de miles de niños y niñas en el mundo (en nuestro país, no hay que ir más lejos) necesitados de cariño y protección, abandonados por sus padres que no quieren o pueden mantenerlos. Cualquier idiota puede engendrar a un niño; eso no es ningún servicio al Estado. El servicio a la sociedad está en cuidar a ese niño, mimarlo, quererlo, protegerlo, mantenerlo. Vida es lo que sobra en este Planeta; calidad de vida es lo que nos falta, y más si nos aferramos a esquemas rancios y trasnochados.
Sólo una cosa más: no sé por qué sois tan intolerantes las personas que tenéis como ejemplo a seguir la palabra de Jesucristo. Soy la persona más atea que conozco, pero te aseguro que me considero mucho más cristiano que tú.
20 Julio 2005 a las 1:41 usandoEpicuro fue grande porque introdujo nociones comunes en una esfera, la del placer, que integra lo individual y al mismo tiempo desindividualiza.
Un acto es inmoral cuando no existe correspondencia entre lo que se espera de él y lo que produce. Del amor se espera unidad. Ahora bien, el amor homosexual sólo la produce de forma engañosa y deficitaria (como se ha probado, por no seguir abundando en el tema con otros argumentos). Luego esa clase de prácticas o su apología es inmoral, y su tendencia viciosa.
Saludos.
Daniel.
25 Julio 2005 a las 12:30 usandoSe protesta contra la terrible injusticia de negar a dos HOMBRES el derecho a llamarse “marido” y “MUJER”.
Dices, hormigo, que “cualquier idiota puede engendrar a un niño”. Pero sólo una mujer -idiota o no- puede darlo a luz.
26 Julio 2005 a las 10:39 usandoSi quieres adoptar comunicate conmigo, mi telefono es 73105683 santa cruz bolivia, no es barato
12 Agosto 2005 a las 15:38 usandohola soy diego me parece que todos somos mas que nda,la vida es un sueño hoy estamos mañana no pero claro en vez de hacerlo como dios quiere feliz y en compañia, noo es mas facil joderle la vida al otro ,respecto a la iglesia no creo en la iglesia si en dios y mucho yo soy hijo de dios me dijeron cuando me bautizaron y ahora me llaman demoño jeje en que quedemos pero bueno que dios los ayude a el papa y cia y no me jodan mi vida (mi sueño)sho soy asi que se sho jejej
25 Agosto 2005 a las 2:53 usandoVivan Todas las personas de Ambiente¡¡¡
20 Octubre 2005 a las 17:05 usandoHola a todos, les quiero contar algo que me sucede hace tiempo hable con mi hermana y le conte de mi, que soy gay, y que tengo una pareja de quien estoy totalmente enamorado, ella no lo acepta como tal, de hecho dice que el me inducio a esto ya que el es mayor que yo, por 7 años, el no me incudio a nada, soy una persona pensante, la cual esta consiente de lo que quiere y lo que siente.
Hoy es mi cumpleaños y festejare con mis amigos, (los cuales saben de mi y de el y nos aceptan tal como somos), mi hermana me ha dicho que decida entre el y yo, y tome una desicion muy dificil, he decido que ella esta haciendo su vida y que yo debo de hacer la mia, le dije que si no queria que no fuera!, la verdad me siento mal, por que se que ella sufre, entiendo que no es facil, aceptar ya no el hecho de que tu hermano sea gay, sino el hecho de conocer a la pareja de tu hermano!!!!, solo le pido que lo conozca y se de la oportunidad de saber el clase de persona con la que estoy!!!
Si alguien me quiere comentar algo, es bienvenido, aconsejar tambien.
Recordemos que somos libres y vida solo hay una vivanla, y disfrutenla y sean felices
19 Noviembre 2005 a las 20:10 usandoSe fiel a lo que sientes, Carlos. Las personas que realmente te quieren nunca te abandonarán.
20 Noviembre 2005 a las 2:52 usandoNo deves reprimirte ni mucho menos odiarte. Piensalo mucho tal vez solo te sientes gay porque no eres atractivo fisicamente o no eres popular.
21 Noviembre 2005 a las 21:20 usandoEncuentra tu verdad y sé feliz. El amor es hermoso.
21 Noviembre 2005 a las 21:23 usandoHola. Me encuentro en una larga travesia tratando de saber quien soy. No tengo mas medios donde buscar hacerca de la homosexualidad. Nececito ayuda. Les agradezco si pueden aconcejarme.
21 Noviembre 2005 a las 21:31 usandoDesde ya gracias.
Pues mira, danielomaralfonso, esto no es un consultorio sentimental, pero si quieres mi humilde consejo…
21 Noviembre 2005 a las 21:57 usandoLa homosexualidad es algo natural e inevitable. A algunos hombres nos gustan las mujeres y a otros los hombres. Eso significa que puedes vivir una relación sentimental, amorosa, y sexual con un hombre y disfrutar de ella tanto como pienses que cualquiera podría hacerlo con una mujer. Es exactamente lo mismo. Igual de intenso, igual de gratificante, igual de enriquecedor, igual de sano.
Vive lo que sientes. No sientas miedo ni complejo. Harás algo bueno por tí y por todos y todas.
hola amigis escribanme solo para conoser gente.
27 Noviembre 2005 a las 23:33 usando“Les queda poco recorrido si siguen actuando de espaldas a la realidad social.”
Un millón y medio de manifestantes y de firmas a favor de que NO se llame matrimonio a la unión de homosexuales.
16 Diciembre 2005 a las 17:20 usandoMe parece que quien NO tiene respaldo social es el “lobby gay”.
Lo que yo sí que no podré entender nunca es la hipocresía que se puede leer en esta página,cuando hay personas que sólo escriben desde una teoría aprendida y luego jamás actúan en consecuencia. Ya sea en el tema de la iglesia o de la homosexualidad. ¿Por qué no pensáis más en vuestras propias incongruencias?
17 Diciembre 2005 a las 16:08 usandoOdio enormemente la hipocresía. Que cada cual reflexione sobre la suya.
Por supuesto que los homosexuales tienen derecho a casarse y a adoptar.
15 Enero 2006 a las 1:10 usandoPor más que sean cien millones los que quieran quitar derechos a unos ciudadanos, no lo conseguirán.
Para eso tenemos el estado de derecho, y no de derechas.
Saludos!
Esperemos que los gobiernos que vienen detrás de ZP sepan, al menos, disimular su homofibia y no nos quiten este derecho básico.
26 Febrero 2006 a las 11:11 usandoAún si así sucediera, seguiremos amando, deseando, follando…
Porque pobre es el hombre cuyos placeres dependen del permiso de otros. www.soneyra.blogia.com
Solo soy y estoy…
26 Abril 2006 a las 4:18 usandoLa homosexualidad, la heterosexualidad y demas…son maneras de expresar nuestro sentimiento hacia nosotros mismos, una vez elejida nuestra condicion sexual, no hay manera de que se puedan interferir a ella. La iglesia como otras sociedades interfieren en cualquier tema de actualidad. Miremosnos un poco mas adentro!!!
Espero que el gobierno de evito sepa, al menos, disimular su homofibia y no nos quite este derecho básicamente rico
3 Mayo 2006 a las 7:44 usandoAún si así sucediera, seguiremos amando, deseando, follando a todos los machos del mundo
Porque pobre es el hombre cuyos placeres dependen del permiso de otros… ay ay
hola mundo gey de bolivia soy colombiano y estoy solo en su tierra si me escriben les agradeceria soy activo de 28 años guapo
23 Junio 2006 a las 23:58 usandohola soy colombiano y estoy solo en esta tierra me gustaria conocer personas de 15 30 años mi correo es kruger_hieloc@yahoo.es
24 Junio 2006 a las 0:00 usandohola estoy en busca de amigos y si pasa algo ps mejor aun
jorian555@hotmail.com
29 Junio 2006 a las 20:05 usandosoy de lima-peru
100%activo
——————— jorian555@hotmail.com
29 Junio 2006 a las 20:07 usandotengo 21, apenas estoy saliendo de el closed contacame davinci722@hotmail.com no sabia que me gustan los hombres pero ya me vale si me encantan soy de cuernavaca
31 Julio 2006 a las 19:42 usandohola soy, iram gay
5 Agosto 2006 a las 20:50 usandoHOLA SOLO KIERO KE SEPAN KE EL SER GAY , LESBIANA ,HOMOSEXUAL. NO TITENE NADA DE MALO
25 Agosto 2006 a las 16:50 usandoPUE SE SUPONE KE ERES TUES TU CUERPO Y KE ESTAS AGUASTO CON EL SEA LO KE SEA Y TAMBIE PIENSO DE KE DE DEBEMOS ASPETARNOS COMO SOMOS POR KE SOMOS UNICOS E IRRPE TIBLES GRASIAS Y BYE
BESOS DESDE GTO
MI MNS ES:OJITOS_9105@
HOTMAIL.COM
soy gay pero no se como decirle a esto todos mis concidos soy de peru cmanaa
19 Diciembre 2006 a las 19:48 usandoNo se quién o quienes inventaron eso de “salir del armario”.Salir de que!!¿Porque tengo que emplear ese termino para hacer entender a la gente como soy sexualmente o con clase de persona quiero estar? ¿para definirme?…¿de que?. ¿Acaso un heterosexual tiene que salir de no se dónde o dar explicaciones de como és su vida privada? ¿porqué tengo que darlas yo?
4 Enero 2007 a las 19:42 usandoUna vez más, esto demuestra que no hemos evolucionado lo suficiente para entender que una persona que és homosexual trabaja, come, respira, ama, odia, nace y muere como un heterosexual.
Entonces, ¿porque tengo que “salir del armario”?
Tampoco creo que sea una opción, porque tengo entendido que una opción és poder escoger.Entonces la heterosexualidad también és una opcion ¿no?.Entonces ¿somos todos bisexuales? La bisexualidad, para mi, no existe, creo que la persona bisexual está más vinculada a la parte socio-cultural que a la parte genética en si.O se és o no se és.
Trabajo como el que más,intento ayudar con los más necesitados,me llevo bien con la gente,soy honrado, soy honesto, soy sano, no tengo antecedentes,busco ser feliz como cualquier ser humano… entonces,¿a quién carajos(por no decir otra cosa)le importa con quién me acuesto o con quién quiero compartir mi vida.
Entiendo que el hecho de decir “salir del armario” lo emplean las personas para justificarse y ser “admitido” en una sociadad hetero. O nos justificamos todos o o no se justifica ninguno, que leñe!!!
Conmigo no van a tener ese gustazo. Cuando todos estos términos absurdos para definir a alguien sexualmente se acaben y todos nos consideremos iguales, entonces podríamos decir que el ser humano a subido un peldaño más en la escala de la evolución y de la civilización.
Un saludo a todos.
MMM haber, no se que descir.. los gays, lesbianas y homosexuales me dan como asquito… pero que se yo es la vida de cad uno y cada uno de su culo puede hacer un florero… jajaja va de onda chiquissss… yo creo que cada uno elije lo que quiere ser.. pero piensen un poco pobresss flias… por lo menos que se yo creooo q
22 Enero 2007 a las 0:40 usandoMMM haber, no se que descir.. los gays, lesbianas y homosexuales me dan como asquito… pero que se yo es la vida de cad uno y cada uno de su culo puede hacer un florero… jajaja va de onda chiquissss… yo creo que cada uno elije lo que quiere ser.. pero piensen un poco pobresss flias… por lo menos que se yo creooo q
22 Enero 2007 a las 0:40 usandodebe serrr triste… upsss se me mando jeje.. bueo sigo… y no seeee. quiesiera entender a las dos partes… los quiero gayssssssss y sigan adelante luche por lo que queren!!!!!!!11
22 Enero 2007 a las 0:41 usandosoy gay
7 Junio 2007 a las 15:57 usandoESTOY MEDIO CONFUNDIDO, YA QUE SIENTOUNA GRAN ATRACCION POR LOS HOMBRES PERO AL SER GRANDE QUIERO TENER UN HIJO PROPO NO SE QUE HACER
18 Junio 2007 a las 1:44 usandonunca canbiara colombia por tantos maricas que hay
23 Septiembre 2007 a las 20:53 usandosoy gey en venezuela esta desminuyendo la descriminacin hacia nosotros ya que se han con formado var4ios grupos que estan luchando en con tra de la deciminacion hacia nosotros los gey
6 Noviembre 2007 a las 18:59 usandoHola amigos bueno soy nuevo en esto mis padres nisiquiera saben que soy gay,pero entiendo lo q pasa por sus mentes tambien me gustaria algun dia formar una falia y ser feliz…pero la felisida solo se gana con el esfuerzo y la lucha algun dia mi voz tambien les ayudara a construir ese futuro q deseamos tener…y disculpenme deben saber que esto no es facil…un abrazo para todos…ken Venezuela
9 Enero 2008 a las 16:12 usandosiys todos uno marikones de mierda malditos gays os odio malditos marikas
10 Marzo 2008 a las 9:49 usandoNO HAY MAYOR PECADO QUE IGNORAR Y NO RESPETAR LOS SENTIMIENTOS DE LOS DEMÁS. ME DA MUCHA VERGUENZA Y SOBRE TODO MUCHA LÁSTIMA QUE VIVIENDO EN PLENO SIGLO XXI SE SIGA VIVIENDO EN UNA GRAN MENTIRA. DESPUÉS DE HABER LEÍDO VARIOS COMENTARIOS CENÓFOGOS,ME GUSTARÍA PREGUNTARLES A ESTAS PERSONAS, QUE DEFINICIÓN TIENEN POR AMOR. POR QUÉ NO DEJÁIS VIVIR A LOS DEMÁS POR QUÉ IMPONÉIS VUESTRA LIBERTAD ES QUE LOS DEMÁS NO TIENEN SU PROPIA VIDA PERSONAL( PADRES, HERMANOS, PAREJAS ETC) Y EN GENERAL UNA VIDA NORMAL, ES QUE NO TENEMOS SENTIMIENTOS POR QUÉ INTERPRETÁIS LA CONDICIÓN HUMANA POR SU ASPECTO SEXUAL. EN LA VIDA DE CADA PERSONA TIENE UN TRANSFONDO Y NO LA CONOCÉIS.LA VIDA ES SENTIR, Y CUANDO HAY ACTOS EN ACCIÓN ES PORQUE DETRÁS HAY SENTIMIENTOS. DEJAD LIBRES A LOS DEMÁS Y SERÉIS LIBRES.
18 Marzo 2008 a las 10:58 usandoUN SALUDO A TODO EL MUNDO.
Hola, pertenezco a otro de esta misma página, sólo quiero expresar algo: soy heterosexual, tengo tres hijos, soy católica, etc., Respeto ante todo las diferencias de ideas, criterios, opiniones, expresiones, etc., y, con relación al tema, puedo decirles algo: he tenido 4 amigos (2 parejas) gays, hombres, en cada caso, de la primera pareja, “A y B” uno ha muerto y con él mi opinión sobre los gays cambió por completo (consideraba eran banales, eran solo protestatarios, etc) pues jamás en mi vida y voy camino a los 60, llegué a ver amor más intenso, dolor más profundo, que cuando murió “A” (él era pintor) su pareja de verdad sufrió, pues ellos fueron perseguidos por TODAS SUS FAMILIAS, excepto por una tía de “A” que le brindó apoyo y protección. Cuando se supo que “A” había conraído SIDA, fue peor, yo lo veía en mi trabajo siempre, conversaba largo rato, era un joven muy culto y educado, algo tímido, se expresaba muy bien a través de sus cuadros. La última vez que lo ví fue en su última exposición, a los cinco días falleció, PERO SU FAMILIA FUE A RECLAMAR EL DINERO DE LAS VENTAS DE SUS CUADROS!! ALLÍ LE SALIERON PADRES, HERMANOS, ETC., todo para que a la pareja no le quedara absolutamente nada…Eso es amor, es egoísmo o qué? eso es familia? parentela? Yo, me sentía más familia de él que la madre que lo parió y que el padre que lo engendró, pues le brindaba calor humano, apoyo, como él decía, lo direccionaba en su rumbo perdido…
19 Marzo 2008 a las 16:36 usandoLa otra pareja, “C” y “D”, fueron aceptados por su familia, convivían en la casa de los padres de “D”; “C” se agravó con el SIDA y su madre lo aceptó y atendió en su casa, donde falleció en manos de la madre de “D”. “D” no pudo llegar a tiempo, pues el viaje duraba 14 horas, pero él sintió “la despedida” exactamente a la hora en que murió “C” y todavía le faltaban 4 horas por llegar. De este último fallecimiento, “D” no se ha repuesto, lleva dos años de luto. Con esto, solo quiero decir que se profesan verdadero amor, observo que son más fieles a sus parejas, son más considerados, y, debo señalar: en ambos casos, jamás ví ninguna demostración de besos, abrazos, apurruñamientos, amapuches, ni mariquerías ni coqueteos con otros hombres etc., de manera pública. Una vez les pregunté a cada integrante de cada pareja por separado si habían sido infieles alguna vez, las cuatro respuestas fueron iguales: jamás, porque lo quiero, lo respeto, lo considero la mejor persona del mundo, lo admiro…Me dejaron tiesa, porque especialmente los hombres latinoamericanos, (machistas y mujeriegos) sin ánimos de ofender ni causar polémicas, no piensan de esa manera. Eran parejas con mucha discreción y respeto hacia los demás, ellos decían que no tenían porqué incomodar a los otros con situaciones que a ellos también les incomodaban. Se notaba sincero y verdadero amor y respeto mutuo. Y, hoy, años después, se sigue observando entre sus respectivas parejas sobrevivientes. Entre los heterosexuales ocurre lo mismo? Los gays son seres humanos y nosotros también, somos personas, por lo tanto, somos pensantes, no somos animales, por lo tanto, respetemos sus ideas y entendámoslos.
En cuanto a las razones de la Iglesia, pensemos que en muchas otras religiones existe el mismo tabú, quizás peor que en la Católica.
Saludos desde Caracas, Venezuela. Beatríz