Félix Grande 

Lo bueno de trabajar en un instituto (comparado, por ejemplo, con hacerlo en un banco o una gestoría) es que a veces asistes a acontecimientos como el del pasado viernes 10. Se trata del acto de entrega de premios del Concurso de Narraciones Breves que organiza nuestro Centro (en particular nuestro compañero Luis Domingo). Después de la entrega de premios suele haber alguna actuación musical y la intervención de un escritor o escritora que presenta su libro.

Este año nos habló Félix Grande. Subió a su atril bebiendo agua de una botella de plástico, con la tranquilidad que dan largos años de experiencia. Anunció que ya tenía tablas a su espalda como para permitirse hablar de lo que le diera la gana, y fue lo que hizo. Y empezó un discurso acerca de las palabras.

Utilizó hermosas palabras para hablar de las palabras; las elevó y ensalzó, las llamó poderosas. Cuando uséis las palabras, nos dijo, hacedlo con el respeto y veneración que se tiene a unas ancianas. Sentíos importantes al utilizarlas: tienen mil años de antigüedad. No tratéis de dominarlas, dejad que ellas os dominen. Fue intenso y emocionante. Me sentí casi hipnotizado.

Trigueros, la localidad donde está mi instituto, es un pueblo pequeño. Sus habitantes son gente humilde, poco acostumbrada a grandes acontecimientos en el lugar. Entre el auditorio no estábamos, en general, grandes entendidos en poesía o literatura. Había algunos niños, aprendices de escritores; había ancianos, jóvenes, padres, madres, profesores, alumnos, agricultores, músicos, parados, alguna personalidad invitada… Después de su discurso, Félix leyó algo de su último libro: frases llenas de humor y ternura. Lo escuchamos en silencio y luego aplaudimos. Dicen que el aplauso es una forma de desahogar el impulso que se tiene de dar palmadas amistosas al artista cuando te ha comunicado su ciencia, su sabiduría, sus emociones, su genio. Este fue un buen desahogo.

Imagen: Agencia EFE (iba a poner una foto de Félix Grande pero he puesto una pequeña).

Ah… este puzle tiene dos piezas. Melytta estuvo conmigo escuchando a Félix Grande. Su pieza encaja aquí.