Avda Jornalista Roberto Marinho

Nunca había oído la expresión cadáver exquisito hasta que Meli me propuso participar en su juego colectivo de textos yuxtapuestos.

El domingo estuve viendo, en el Museo de Huelva, una exposición titulada Cadáveres Exquisitos, consistente en 12 fotografías de Dionisio González. El motivo de las fotos son las llamadas favelas verticales de Sao Paulo (Brasil), según el propio autor “auténticas torres del gigantismo cuya visión externa recuerda a un enjambre. Paráfrasis humanas añadidas a ventanas inacabadas neocimentadas o desestructuradas por una polución medioambiental aquiescente, general y pasiva, sin marcas ni cristales, símiles en sus alzados a la gemelaridad de la terrodestrucción“. Aunque a este hombre se le entiende regular (yo creo que se inventa las palabras), lo cierto es que algo de cadáver exquisito había en esa arquitectura de módulos ensamblados colectivamente.

Pe Sujo

Buceando en su oscuro lenguaje creo adivinar que el fotógrafo expone estas escenas insólitas no sólo como muestras de una arquitectura original e inédita, sino como manifestación de cierto patrimonio ideológico: el “desencuentro de los parias con una economía política de la velocidad“.

Imágenes escaneadas del folleto de la exposición.