Peregrinos

Hace años que soy peregrino. Recupero este decálogo, que escribí­ hace un tiempo, para mandárselo a Rosi, que inicia pronto su aventura, y lo cuelgo también aquí­, que queda muy bonito.
  1. Llévate unas botas cómodas, con las que hayas andado bastante (jamás las estrenes para el camino). Van bien botas o zapatillas de trekking, pero lo importante es que sean muy cómodas.

    Entrena un poco antes de partir, dando paseos largos con el calzado que vayas a llevar. No hace falta estar muy en forma, pero sí­ conviene tener los pies un poco duros.

  2. La mochila cuanto menos pese mejor (7 – 8 kg como máximo). La inmensa mayorí­a de las cosas son superfluas. Viajando en verano hay que llevar muy poca ropa: 2 ó 3 mudas de camisetas, pantalones cortos y ropa interior, un pantalón largo ligero, una sudadera, unas chanclas (para ir cómodo/a y para la ducha). Tendrás que lavar a menudo en los albergues; lleva detergente y pinzas.

  3. Para dormir un saco ligero. No es necesario llevar rollo (si acaso para sentarse). Es importante el chubasquero o capa e incluso meter la ropa y el saco en bolsas de basura para que no se mojen en caso de tormenta fuerte.

  4. Poco más equipaje… una minibolsa de aseo (con los recipientes medio vací­os) y una toalla diminuta. Un botiquí­n mí­nimo es indispensable: aguja e hilo para coser las ampollas, algodón, betadine (el mejor invento para el peregrino), aspirina u otro analgésico… Y ya está; hay farmacias en todas partes.

  5. Estudia el recorrido antes de partir. Lleva una guí­a ligera que tenga mapas. Planifica las etapas de forma que los finales coincidan con lugares interesantes para visitar y en los que haya servicios (tienda de comestibles, farmacia, centro médico). Vendrá bien una libreta para anotar experiencias y sensaciones.

  6. Es bueno madrugar; el dí­a cunde más y se pasa menos calor. Los peregrinos/as suelen despertarse sobre las 5 ó las 6 de la mañana (sobre todo en verano). Lo ideal es caminar por la mañana y dedicar la tarde a descansar y visitar el lugar. Camina despacio pero haz pocas paradas y breves. Si se para mucho la etapa se hace eterna.

  7. Yo recomiendo hacer etapas cortas, avanzar sin prisas. Lo estándar son unos 25 – 30 km diarios. Yo aconsejarí­a entre 20 y 25 como mucho, y los primero dí­as menos de 20. De todas formas, cada cual tiene su ritmo; que tu cuerpo marque el suyo.

  8. Desayuna fuerte. Calienta un poco estirando los músculos antes de empezar a andar. Lleva siempre algo de agua (pero poca) y alimento energético (frutos secos, chocolate, galletas, plátano).

  9. Camina relajado/a; observa el paisaje, medita, cuenta historias, silba, recita, canta, baila, grita. Disfruta de la soledad del camino o de la compañí­a de otros peregrinos. Conocerás muchos lugares y a muchas personas.

  10. Siéntete importante. El Camino existe porque hubo y hay peregrinos; los peregrinos le damos sentido. Recorrer el Camino Francés es seguir lo pasos de miles de almas antes que las nuestras, es revivir la historia, es hacer historia. Compostela te recibirá con los brazos abiertos. Tendrás unos minutos de inmensa felicidad, de realización suprema. Y todo habrá acabado.