Vivimos rodeados/as de documentos, de datos, de información relevante y valiosa que no queremos extraviar. Los ordenadores nos evitan el uso del papel y facilitan el acceso a esa información. Pero es fundamental tenerla bien organizada.

Hace casi dos años que utilizo Evernote, y desde entonces le debo una entrada en este hormiguero. Según la Wikipedia,

Evernote es una aplicación informática destinada a la organización de información personal a través de guardar notas.

Lo bueno es que esas notas se guardan online, en la nube, y se buscan posteriormente según múltiples criterios y desde cualquier máquina conectada a la red. Por eso el slogan de Evernote es “Recuérdalo todo” y su logotipo el dibujo de un elefante.

Algunas ventajas de Evernote:
  • Es una aplicación multiplataforma, con versiones para distintos sistemas operativos, móviles, iPad y también se puede usar directamente en los navegador web.
  • Es gratuita hasta 40 Mb de datos mensuales (yo nunca he pasado de 10 Mb y la uso casi a diario). Tiene una versión de 45 € anuales con diversas ventajas.
  • Tiene extensiones para los navegadores web que automatizan el proceso de guardar información de la red.
  • Permite guardar texto enriquecido, junto con imágenes y PDFs. Todo ello -incluso el texto de las imágenes- lo indexa para buscarlo posteriormente. Con una cuenta de pago se puede guardar cualquier tipo de archivo.
  • También permite guardar notas de audio; muy útil desde el móvil

Para qué uso yo Evernote:

  • Todo tipo de listas y notas que vaya a necesitar a medio o largo plazo. P. e., la talla de pantalones de mi pareja o los lugares que quiero visitar.
  • Tomar notas en cursos, reuniones, congresos, etc. desde el portátil. Te permite insertar enlaces y pegar texto e imágenes.
  • Recopilar enlaces e ideas para proyectos, trabajos y entradas del blog.
  • Guardar recibos, facturas, etc. Recibir información de las compañías y bancos por internet es una gran ventaja, y se ahorra papel. Evernote permite clasificar y almacenar todos esos documentos de forma muy eficaz.
  • Recortes de internet. Hay artículos, noticias o entradas de blogs que me gusta conservar. Antes lo hacía con delicious, pero Evernote da mejores opciones de catalogación y búsqueda.
  • Preparar excursiones o viajes (lugares que visitar, alojamientos, transportes…).
  • Guardar esas pantallas de confirmación que salen cuando realizas una operación online. Te sugieren que las imprimas, pero meterlas en Evernote es mucho mejor.
  • Guardar claves, códigos, localizadores, números de serie, DNIs, etc. Los tienes disponibles desde cualquier lugar y en cualquier momento.
  • Guardar notas y fotos geolocalizadas desde el móvil.
  • En general, guardar cualquier cosa que venga en imagen o PDF (mapas de salidas en bici, pantallazos del ordenador o el iPhone, documentos escaneados o fotografiados, etc.).
Qué le falta a Evernote:
  • La posibilidad de compartir notas entre usuarios y editarlas conjuntamente. Para mí es su mayor deficiencia, aunque está disponible teniendo cuenta de pago.
  • No hay versión de escritorio para GNU/Linux.
  • La aplicación para el móvil debería ser más rápida (al menos la del iPhone).
  • La traducción al español de algunas cosas habría que mejorarla.

Si quieres más sugerencias sobre qué hacer con Evernote hay cientos de vídeos en la red, y también buenos artículos en ThinkWasabi y otro aquí (en inglés).

Sitio web de Evernote.

Con retraso publico la foto anual de un campo de girasoles, única tradición mantenida en este hormiguero. Este año no han sido preludio del verano y las vacaciones porque llegaron un mes más tarde de lo normal, a principios de julio:

Y aquí están los girasoles de años anteriores: 2009, 2008, 2007, 2006 y 2005. ¡Vaya colección!

Es emocionante ver cómo este país se ilusiona. Ver los balcones ir llenándose de banderas cada día, igual que las camisetas, los taxis y las antenas de los coches. Ese trapo de colores, que nos inspira a muchos tan poca devoción, parece haber terminado por servirnos a todos y todas de cobijo y emblema.

Esta selección de fútbol es nuestra apuesta unánime. Por fin hay algo que es de todo el mundo y que nos pone uniformemente de acuerdo. Algo que identifica a empresarios, currantes, madridistas, culés, raperos, heavys, pijos, frikis, gays y fachas. Algo que enorgullece a los expertos que saben en qué equipos ha jugado Marchena y a los profanos que no saben ni quién es Andrés Iniesta. Algo de lo que participan gentes de todos los pueblos y ciudades de España. En esta selección hay jugadores de Madrid, Andalucía, Catalunya, País Vasco, Valencia… y hasta un canario. Es la selección de los funcionarios/as devaluados el 5%, de los 4 millones de parados, del gobierno y la oposición, de los banqueros mezquinos y también, cómo no, de los farisaicos estadistas que pretenden eliminar la Coordinación TIC de los centros educativos andaluces.

Disfrutemos este momento como se merece.

Los niños son felices, sienten una alegría nítida. Quienes tenemos ya más años podemos recordar tantos fracasos, tantas derrotas, tanto mal fario, que sabemos lo irrepetible de la ocasión. Cardeñosa, Naranjito, Arconada, Luis Enrique… todos rehabilitados de una vez y para siempre. Los más viejos lo vivirán sólo una vez en la vida, pero aún podrán sentirse afortunados, porque muchos se fueron ya sin haberlo visto.

Tal vez queramos prepararnos para la final. Tal vez nos preocupe con quién vivir el momento, a quién invitar a esta gala, con quién recordar por siempre que asistimos a ella. Tal vez echemos de menos a alguien con quien ya no poder compartirla.

Esto no es una frivolidad, no es pan y circo para las masas. Porque esto trasciende nuestras existencias miserables. Sí, estamos muy jodidos; tenemos paro, pobreza, enfermedades y miles de problemas. Pero cuando todos nuestros males pasen (o no), cuando todo se arregle o se estropee mucho más, podremos decir que vivimos algo especial, algo grande que era de todos/as, algo que no olvidaremos y querremos contar a quienes aún no están: que vimos a la selección española de fútbol jugar la final de un Mundial.

Anda que si la ganamos…

Imagen tomada de elpais.es.

- Illo, fíjate qué forofos son en esa casa.

- No, hombre, que es el cuartel de la Guardia Civil.

- Ah. Claro.

(Me encanta estar de vacaciones porque tengo tiempo para hacer chorradas como ésta :-P ).

Tiene 55 años, incipiente calvicie y aspecto de abuelito escocés. ¿Es posible que alguien así se ponga un trasnochado uniforme de colegial y se suba a un escenario a hacer travesuras sin parecer totalmente patético? Sí, es posible, y además resulta tierno y entrañable, a la vez que perverso y salvaje.

Porque ese tipo se llama Angus Young y lo suyo es único, irrepetible y ya legendario. Y porque en el escenario le acompañan su grupo, AC/DC, y su Gibson SG.

Estuve con Meli en el concierto que AC/DC dieron en Sevilla el pasado sábado. Perdí la cámara de fotos y mi amor me clavó un cuerno en un ojo, así que he tardado días en poder escribir, y cuando lo hago no tengo fotos que publicar… Sí, soy la monda, lo reconozco.

El concierto fue un gustazo para quienes seguimos al grupo desde hace décadas. No quería morirme sin ver a Angus Young tocando el solo de “You Shook Me All Night Long”, una canción mítica en mi vida. No faltó “Hell Ain’t A Bad Place To Be”, que siempre me recordará a los años en que empezaba a compartir música con mis hermanas, Paula y Ariana. Ni “Hells Bells”, la canción que decidí hace años que sonaría en mi funeral para ahuyentar a curas y monjas. Y todos los clasicazos que uno pueda esperar, acabando con “Highway to Hell” y “For Those About To Rock” en los bises.

Sabía, por vídeos, que en directo AC/DC eran Angus y cuatro más, pero no hasta qué punto. Angus acapara toda la atención, muy por encima de Brian Johnson, el vocalista del grupo; un tipo simpático pero mucho menos carismático. Los otros tres componentes, incluído Malcolm, el hermano mayor de Angus, dan alma a los temas pero están de adorno. La puesta en escena gira en torno a Angus; él tiene sus plataformas elevadas para ser admirado, él monta su ya casi rancio numerito de strip-tease, él tiene su solo protagonista de un cuarto de hora, en el que su guitarra acaba dialogando con el público. Él es el chamán, el mago de la tribu, el encantador de serpientes. Con los años sus gestos se han vuelto casi automáticos: el paso de pato, el temblor de piernas, el cabeceo permanente. Son señas de identidad inconfundibles. Pero ya más pausadas. Ya es un gamberro casi de la tercera edad. Una peculiar mezcla de Guillermo el Travieso con el abuelito de Heidi, sin dejar de ser Angus Young. Porque Angus es la estrella indiscutible.

Imagen tomada de Wikipedia, la enciclopedia libre.

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